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martes, 3 de mayo de 2011
Damas de Blanco el 1º de Mayo y testimonio de brutal represión
jueves, 24 de marzo de 2011
Régimen cubano libera últimos prisioneros políticos del grupo de los 75
viernes, 31 de diciembre de 2010
Liberado Egberto Escobedo Morales y en prisión aún 11 Prisioneros de Conciencia
jueves, 14 de octubre de 2010
Continúan presos integrantes del "Grupo de los 75"

Por: Martha Beatriz Roque Cabello.
El Arzobispado de la Habana, a través del Cardenal Jaime Ortega, ha continuado contactando presos, el día 9 de octubre emitieron una nota de prensa en la que informan que tres presos viajarán a España, ellos son: Rolando Jiménez Posada, Ciro Pérez Santana y Arturo Suárez Ramos.
Es importante aclarar que ninguno de ellos es de la Primavera Negra (Grupo de los 75). La situación de los presos de este grupo es la siguiente:
-Liberados antes de la actual situación y residiendo en el exterior _______11
-Liberado por cumplimiento de condena____________________________1
-Con licencia extrapenal en Cuba__________________________________9
De ellos, autorizados a salir del país:
-Juan Roberto de Miranda Hernández.
-Jorge Olivera Castillo.
-Margarito Broche Espinosa.
-Carmelo Díaz Fernández.
Salieron del país hacia España y EEUU______________________________41
Fallecido______________________________________________________1
Pendientes de ser liberados_______________________________________12
De los presos a los que se refiere el comunicado de la jerarquía eclesiástica, Rolando Jiménez Posada, fue declarado Preso de Conciencia por Amnistía Internacional, a solicitud de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional. Jiménez era oficial del Ministerio del Interior y fue juzgado por Revelación de Secretos de la Seguridad del Estado, sancionado a 12 años. Es de la Isla de la Juventud y cumple condena desde el 25 de abril de2003.
Los otros dos presos: Ciro Pérez Santana y Arturo Suárez Ramos, fueron juzgados -ambos- por intento de salida ilegal del territorio nacional y piratería, además el primero por tenencia ilegal de armas de fuego y lesiones.
Ninguno de los dos fue miembro activo de alguna organización disidente dentro del país, aunque la mamá de Suárez Ramos participó durante mucho tiempo en las misas de la Iglesia de Santa Rita.
Ciro está confinado desde 6 de agosto de 1994 y Arturo desde el 10 de marzo de 1987. El primero intentó llevarse una nave marítima desde el norte de su provincia, Villa Clara, y fue sancionado a 20 años de privación de libertad; el segundo trató de desviar un avión, y en el intento murió su compañero de causa, la mamá del difunto fue liberada y sacada del país hacia Canadá, durante la visita del Papa Juan Pablo II en 1998. Arturo fue sancionado a 30 años de privación de libertad.
El hecho de ser considerados presos políticos, está vinculado con la situación de represión de la dictadura en el país. El Código Penal establece en su artículo 117 la figura delictiva de Piratería, en el Título 1, Capítulo 1, Delitos contra la Seguridad del Estado.
Como cualquier ciudadano para salir de la Isla debe tener la autorización del gobierno, a través de una tarjeta blanca, la cual hay que comprar, comparable únicamente con la carta de libertad de los esclavos; el Título IV, Delitos contra el Orden Público, que prevé en su Capítulo XI, la entrada y salida ilegal del territorio nacional, en su artículo 216, plantea en su enunciado: “el que sin cumplir las “formalidades legales”, (entiéndase tener permiso gubernamental),salga o realice actos tendientes a salir del territorio nacional”.
Ahora bien, este segundo delito es común, ya que no está dentro del contexto de los llamados Delitos contra la Seguridad del Estado, por lo tanto, los sancionados por él están violando la Ley, (ésa que ha hecho la dictadura) pero para nada forman parte -por ello- de los que han ido a prisión solamente por sus ideas, por pensar diferente al gobierno.
Esta forma de mezclar los presos del Grupo de los 75, todos declarados prisioneros de conciencia por Amnistía Internacional, con otros reos, permite al régimen dar imágenes equivocadas internacionalmente, además de que dilata la salida de las cárceles de los 12 encarcelados que restan del Grupo de los 75, que no han aceptado la fórmula de salir para España.
Es necesario señalar que al haber cumplido la mitad de su sanción, tenían derecho a la libertad condicional que no les ha sido otorgada.
Ingresado prisionero del Grupo de los 75
Eduardo Díaz Fleitas es uno de los 12 presos del Grupo de los 75 que se ha negado a viajar a España, pues desea salir de la prisión y permanecer en el país, y aún está en espera de que se le otorgue la libertad como se ha prometido.
sábado, 12 de junio de 2010
Prisionero de los 75 llama apoyar a Guillermo Fariñas para que no muera
Pinar del Río, 10 de junio.― Un prisionero de la causa de los 75 disidentes encarcelado en el 2003, comenzó un ayuno prolongado. Exhorta a que “el resto de los presos políticos deben adoptar ésta posición para apoyar a Guillermo Fariñas Hernández” en huelga de hambre hace más de tres meses.
Eduardo Díaz Fleitas, arrestado el 19 de marzo del 2003 cuando el régimen lanzó una oleada represiva contra la disidencia, dijo el jueves vía telefónica que “desde el 23 de mayo, después de hablar unos minutos con el hermano de lucha Guillermo Fariñas Hernández, alias el Coco, decidió comenzar un ayuno de 23 horas diarias apoyando sus peticiones y su heroicidad”.
“Pues ya el Coco, como cariñosamente le llamamos, sobrepasa los 100 días de huelga. Y yo Eduardo Díaz Fleita, preso político cubano del grupo de los 75, secuestrado por el régimen castrista por más de 7 años, desde la prisión 5 y medio, Pinar del Río, adopté ésta postura que debían haber adoptado un numeroso grupo de hermanos hace semanas, apoyando a Fariñas ante la falta de voluntad política del régimen”, indica.
Agrega Fleitas que “motivado por la falta de decisión y unidad de los que luchamos en Cuba por los cambios que hoy son una obligación irrevocable, he olvidado mis enfermedades, pues es una vergüenza permanecer de brazos cruzados ante tan bello y pacífico reclamo, no lo dejemos morir”, se refiere a Fariñas.
“Lo que les digo queridos hermanos de Cuba y del mundo es que apoyen nuestra causa y su trasparencia”.
“Si me toca morir tras las rejas motivado por una hipo glicemia, o un síncope de los que hace años padezco, o por las torturas que me ofrecen por mis enfermedades, no olviden que sin unidad no hay triunfo”.
miércoles, 5 de mayo de 2010
La historia no miente (II)
Venganza política.
En el trabajo anterior titulado: “Fidel más dictador que Batista”, se analizó a través de dos ejemplos, que ahora retomo, que Fidel Castro y los que mandan en Cuba siempre han sido más dictadores de lo que fue Fulgencio Batista.
Ahora ampliaré los horizontes y los escépticos se convencerán de la maldad que habita en las almas de los que detentan el poder en la mayor de las Antillas. Verán como los comunistas cubanos sacian su sed de sangre -cual inmundas sanguijuelas- vengándose de los indefensos prisioneros de conciencia, por el solo hecho de ser éstos disidentes de su política; verán el odio visceral que sienten estas “personas” con los que se les oponen pacíficamente.
Es bueno recordar, que en el archipiélago cubano, desde la primera mitad del siglo pasado los presos por motivos o ideas políticas siempre recibieron un trato diferente al resto de la población penal. Hasta el “Asno con Garras”, epíteto con el que identificaban al tirano Gerardo Machado, respetaba la diferencia. El mejor ejemplo radica en la persona del tristemente célebre capitán Castelló, director del Presidio Modelo en Isla de Pinos, en el gobierno de Machado; que trataba a los presos políticos de tal forma que no tenían “motivos justos de protesta” y llegaron a dudar de que si todo lo que se decía de aquel horrendo antro de muerte no fueran exageradas leyendas. Así lo asegura el comunista Pablo de la Torriente Brau en su libro: Presidio Modelo.
En el libro La Prisión Fecunda, de Mario Mencía, se puede apreciar como Fidel Castro y los moncadistas desde su entrada a prisión fueron diferenciados de los reos comunes, y como el propio Fidel, en una carta dirigida al censor del reclusorio, que le devolvió dos libros, expresa: “…Yo de todos modos he tenido una ocasión más de apreciar cuan invariablemente amable es usted…”
A Batista no le importó que los jóvenes le asaltaran dos cuarteles y cometieran un fratricidio, para darle los derechos que les pertenecían como presos políticos. Además, les permitió una hornilla eléctrica para -si querían- se elaboraran sus propios alimentos y hasta les facilitó organizaran una academia ideológica.
Pasados 8 meses de estar encarcelado el señor Castro escribe: “Ya tengo sol varias horas todas las tardes y los martes, jueves y domingos también por la mañana. Un patio grande y solitario paso allí horas muy agradables”. “Me voy a cenar; espagueti con calamares, bombones italianos de postre, café acabadito de colar y después un H.Upman No.4. ¿No me envidias? “… “Cuando cojo sol por las mañanas en short y siento el aire del mar, me parece que estoy en una playa, luego un pequeño restaurante aquí. ¡Me van a hacer creer que estoy de vacaciones! ¿Qué diría Carlos Marx de semejantes revolucionarios?” Estas palabras no necesitan comentarios. Son rotundas.
Como también es rotundo lo que escribió al año de ser apresado, agosto de 1954: “Trajeron a Raúl para acá. Comunicaron mi celda (que tu viste en Bohemia) con otro departamento cuatro veces mayor y un patio grande, abierto desde las 7a.m. hasta las 9 y 30p.m. la limpieza corresponde al personal de la prisión, dormimos con la luz apagada, no tenemos recuento ni formación en todo el día, nos levantamos a cualquier hora… Agua abundante, luz eléctrica, comida, ropa limpia y todo gratis... ¿Crees que por allá se está mejor? Visita dos veces al mes. Reina ahora la más completa paz.”
Los ejemplos para demostrar las condiciones sui géneris con las que el dictador Batista favoreció con el presidio a los moncadistas llenarían varias cuartillas.
Pero la vida de los presos por motivos o ideas políticas en las cárceles cubanas un día cambió irremediablemente. La turba que tomó el poder el 1ro de enero de 1959 irrespetó lo que hasta los tiranos más despreciables de la historia republicana de la mayor de las Antillas siempre respetaron: diferenciar al reo común del preso político.
Los castristas, con sus corazones desbordados de odio, rencores, envidias, sed de venganza… y desprecio inhumano contra los que disienten de su ideología, nunca dudan ni el pulso les tiembla a la hora de destruir a quienes consideran enemigos. Un ejemplo claro lo tenemos en la internacionalmente conocida “Primavera Negra de Cuba” cuando apresaron y sancionaron a largas penas de cárcel a 75 disidentes porque ejercían, de forma pacífica, derechos inalienables de todos los miembros de la familia humana.
A los 75 -desde su arribo a la prisión- los obligaron a convivir con asesinos, violadores, drogadictos, homosexuales, psicópatas, delincuentes comunes carentes de todo escrúpulo con la premeditada vileza de destruirlos física y moralmente e igualarlos a la inmundicia que ha creado el Partido Comunista a su paso por el poder en la isla de José Martí.
La aberrante y deliberada crueldad del gobierno de los hermanos Castro se extendió hasta los familiares de los 75, quienes se han visto obligados, durante años, a viajar cientos de kilómetros cargados de avituallas para sus seres queridos que fueron dispersados por todo el país en cárceles alejadas de sus lugares de residencia. A los que viven en el occidente del archipiélago los pusieron en prisiones del oriente; a los del oriente los ubicaron en occidente y a los del centro los distribuyeron en ambos extremos. Salvo algunas excepciones que contadas con los dedos de las manos sobran. Han pasado más de seis años y todavía quedan muchos fuera de su provincia.
Las visitas familiares y conyugales, en los primeros años eran cada 3 y 5 meses respectivamente y aunque el Reglamento Penitenciario dice que tienen derecho a progresar en régimen, lo que trae consigo una mayor periodicidad de visitas, las autoridades sólo han progresado a una minoría.
La violación y negación de los derechos que les pertenecen como presos políticos; la falta de higiene y el hacinamiento en las barracas; el aislamiento prolongado en celdas solitarias; el maltrato de obra y palabra a mano de funcionarios penitenciarios y de delincuentes comunes; la pésima alimentación; la negligencia como primer punto en el orden del día; el acoso y hostigamiento de la policía política hacia el recluso y hacia los familiares de estos; el desasosiego perenne por convivir entre malhechores; la asistencia médica a media; entre muchas otras calamidades es la que el régimen castrista ha dado a los prisioneros de conciencia del grupo de los 75.
Pero en donde la venganza política, la alevosía del castrismo cobra dimensión colosal, es en el saber que la gran mayoría de los apresados y sancionados en marzo/abril de 2003, tienen la salud física y psíquica desquebrajada, padeciendo enfermedades que nunca antes habían padecido. Las evidencias indican que muy probable fueron inoculadas.
No exagero si digo que con los prisioneros de conciencia del grupo de los 75 se comete, además de un crimen de lesa humanidad, un genocidio ante los ojos del mundo todo, que envilecido por la maquinaria propagandística del gobierno cubano no acaba de adoptar una posición digna y definitiva en defensa de la libertad de los defensores de los derechos humanos que están siendo asesinados de forma lenta, sutil, premeditada…
A los que dudan de la cruenta realidad en la que se desenvuelven los cubanos, les exhorto una vez más, que investiguen la verdadera historia de mi país, no la que hábilmente han escrito los que hoy gobiernan, y se darán cuenta de que lo que hasta aquí he dicho es una nimiedad comparado con los crímenes que el castrismo ha cometido a lo largo de 50 años.
Hospital Carlos J. Finlay, Sala de la Seguridad del Estado.
Ciudad de La Habana, 3 de mayo de 2010.
jueves, 18 de marzo de 2010
En este Séptimo Aniversario
El tiempo corre de manera desenfrenada, ya estamos en la semana en que se conmemora un aniversario más de los sucesos conocidos como La Primavera Negra de Cuba, los cuales comenzaron aquel inolvidable 18 de marzo del 2003.
Queda en mi corazón la tristeza de recordar aquellos días vertiginosos de registros, detenciones, juicios sumarios y el encarcelamiento de tantos colegas por los que sentía tan sincero afecto.
Era más aprendiz que ahora, de la profesión de periodista independiente, porque apenas la había comenzado el 20 de mayo del 2000. Los comentarios se oían en todas partes. El programa de La Mesa Redonda se encargó de dar detalles sobre todos los detenidos.
Así fueron denigrados y enviados a centros penitenciarios muy lejanos de sus hogares, condenando a su vez a sus más cercanos familiares. Era difícil hacer llegar cartas, mucho menos pensar en visitarlos.
La única vía era indagar con sus esposas, madres, hermanas o hijas que se consolidaban en el grupo de Las Damas de Blanco. Todos mantenían su espíritu fuerte, pero comenzaron una nueva vida en las condiciones más humillantes que pueda resistir el ser humano.
Cuando se cumplió el primer aniversario me vino a la mente todo los sucedido, y así ha sido hasta entonces, cada vez que el almanaque arriba al tercer mes del año. Recuerdo que apenas unos meses antes, no fui capaz de imaginar que algo tan cruel sucedería.
Como miembro de la agencia Habanapress, dirigida en aquel entonces por Jorge Olivera y perteneciente al Proyecto Nueva Prensa Cubana, acudíamos casi a diario a la casa de Estrella García, en la calle Cuchillo 19 donde se reunían además, los periodistas de la agencia Cubapress con Raúl Rivero al frente de la misma.
En lo que esperábamos a que nos llamaran de Nueva Prensa, o los periodistas de Radio Martí, entraban llamadas para informar donde ocurrirían las distintas actividades que celebraban grupos de la oposición, y bibliotecarios independientes, a las que asistíamos, así como hechos cuyas fuentes deseaban fueran divulgados lo antes posible.
Eran mañanas no sólo de trabajo sino de estudio, cuando escuchábamos las sabias palabras de Raúl Rivero quien, con gran paciencia revisaba nuestros trabajos, y hacía sugerencias con la modestia que siempre lo caracterizó.
Mencionar a todos los que asistíamos allí sería tedioso porque además acudían muchos otros reporteros y opositores en un constante ir y venir. No puedo dejar de recordar a Omar Saludes y sus fotos testimoniales, ni a Edel García o a Jadir y a su hermano, muy jóvenes pero con muchos deseos de trabajar.
O a Miguelito Galván, Pedro Arguelles, Hugo Araña, Richard Roselló, Luis Cino, Fabio Prieto LLorente, Adolfo Fernández Saínz o a Ricardo González quienes eran sólo parte de un numeroso grupo que entraba y salía sin cesar.
Tuvimos encuentros con periodistas extranjeros quienes nos impartieron talleres sobre nuestra dinámica labor, que se desarrollaron también en la casa de Ricardo González donde radicaba la Márquez Sterling y recibimos clases de Rivero además de experiencias positivas por parte de colegas visitantes.
Recuerdo también mis vínculos con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos, (CUTC) de Pedro Pablo Álvarez, cuyas oficinas radicaban en casa de su hermana Bebita, ya fallecida en la avenida de Malecón. Allí compartí con su sobrina Elbita quien hacía todo el trabajo de oficina, la Dra. Maybell Padilla que llevaba el Frente Femenino y junto al Dr. Francisco Leblanc atendían, como abogados, todo lo relacionado con la aplicación de las leyes, y el papel del sindicato para con los trabajadores.
Allí trabajaba también Carmelo Díaz, quien me visitó ese 18 de marzo en horas de la tarde para llevarme unos medicamentos que necesitaba por un mal funcionamiento renal. La Mesa Redonda informaba de un taller de periodismo en el que habían participado varios disidentes. Por delicadeza ante mi malestar, Carmelo se fue, yo quedé preocupada, ya sabíamos de registros y arrestos.
Se acababa de marchar cuando me entró la llamada telefónica de Nancy Alfaya, esposa de Olivera para decirme que habían registrado la casa de él, y la de ella y su tía Milagros, la cual nunca pudo recuperarse de ese trágico instante.
Mientras Olivera estuvo encarcelado en Guantánamo, fueron muchas las veces que Nancy tuvo que estar acompañando a su tía ingresada en hospitales, por varias ocasiones, debido a su estado de gravedad. Yo la ayudaba con los correos que había que enviar al extranjero, y reportando todas las incidencias de su esposo, o dando a conocer poemas y crónicas que escribió en cautiverio, a través del programa de Rolando Cartaya por Radio Martí.
También me acuerdo como por esos días, cuando me tocó mi turno de Internet en la Sección de Intereses de los EE UU, (SINA), compartí con Saludes, y su grato sentido del humor, mientras en un grupo que no se cansaba de hablar y reír, subimos por la calle L para no vernos más.
Del 2003 al 2010 son varios los que se han marchado del país o han fallecido; aunque puedo charlar con los que se acogieron a la extrapenal por motivos de salud y asisten al Internet en el mismo horario al que acudo cada semana, o verlos en alguna actividad a la que hayamos sido invitados.
Es grato admitir que a partir de esa oleada represiva surgieron muchos otros periodistas, mujeres y hombres jóvenes o no tan jóvenes que continúan una labor tan importante como la de reportar el acontecer cubano que no da a conocer la prensa oficial. Los cursos de periodismo se renuevan y con ellos sus integrantes: el periodismo independiente ha crecido.
Aun quedan muchos en las cárceles, y se les han sumado otros como Darsi Ferrer o Santiago Dubuchet para llegar a una cifra notable, que pone en tela de juicio que la libertad de expresión sea respetada, junto a los derechos a los que aspiran los cubanos residentes en la Isla.
Un sincero abrazo para todos los colegas que cumplen injusta condena por siete años consecutivos. Mi más cordial afecto para quienes como Julio César Gálvez, llenan la línea telefónica con todo su optimismo, y nos ponen al tanto de todo cuanto acontece a él o a quines por la misma causa están en la prisión Combinado del Este. Los miembros del grupo de los 75 están diseminados por toda la nación, pero no pierden la fe en que se de el milagro de un cambio que favorezca la esperada liberación.
viernes, 5 de marzo de 2010
jueves, 23 de julio de 2009
Prisionero laureado
Por Aimée Cabrera.
El Dr. Luis Milán Fernández, miembro del Grupo de los 75, obtuvo el Gran Premio con el poema "Los Que Quedaron Sin Nacer", en el certamen Juegos Florales.
Este concurso de carácter internacional, realizó su 14 edición en fecha reciente, y su máximo galardón fue ganado por el también Preso de Conciencia santiaguero, quien además recibió Mención de La Fundación Iberoamericana Federico García Lorca, por lo que tiene el derecho a participar en la 15 edición de dicho evento literario.
Según refiere su esposa Lisandra Lafitta Hernández, Juegos Florales permite que participe todo el que cumpla con sus bases, y se tiene en cuenta, entre otras a las personas que se encuentran en prisión.
El poema de Milán, según la Dra. Maybell Padilla Pérez, Secretaria Adjunta del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos, CUTC "tiene de filosofía, humanismo, amor, sentimiento, dolor y esperanza".
Llegue al Dr. Luis Milán y a su esposa Lisandra Lafitta, las sinceras felicitaciones de todos los miembros del CUTC en la Isla.
"Los Que quedaron Sin Nacer."
Los que quedaron sin nacer
No admiten revelaciones,
Insisten atónitos en la crucifixión.
Se presentan infalibles,
Estivales,
Convulsos en sus fases de rasgos inconclusos.
Los que se quedan sin nacer reclaman sus aplausos.
Los odres exclusivos para secarse al sol.
No necesitan comprender que cosas los detienen,
La muerte es el castrado de un tijeretazo.
Están ausentes,
Amparados en un lino cultivable,
Neblinosos hasta los tobillos.
Tranquilos marchan los que cantan sin nacer,
Agujereados, diminutos en su noche de manta,
Inocentes de la desmemoria,
Esponjosos y tiernos como la humedad.
Los que quedan sin nacer olvidan que no nacen,
Se apellidan crédulos como el Sabbath.
Se enamoran, conquistan, tienen hijos,
Hijos que inexorablemente olvidan
… Que todos han quedado sin nacer…
(Tomado del libro inédito Perfectas Herejías.)
miércoles, 22 de julio de 2009
Se agrava Preso de los 75
Por Aimee Cabrera.
El Preso de Conciencia y Miembro del grupo de los 75 Ariel Sigler Amaya fue trasladado del Hospital Provincial de Cienfuegos al Hospital Nacional en la capital, éste 21 de julio.
Según refiere su esposa Noelia Pedraza, este se encuentra ingresado en terapia intensiva debido a que ha empeorado su estado de salud resquebrajado por varias enfermedades, algunas aún sin tratamiento.
Entre estas, Pedraza menciona que Sigler padece de la Bacteria Kleosiella Pulmonar (la Oxitosa desapareció en fecha reciente), Hemorroides, Enfisema Pulmonar, Pólipos en la vesícula, Faringitis crónica, Cálculos en los riñones, Osteoporosis, Paraplejia Pulmonar, Artritis, Hipotensión, y mala absorción de las vitaminas.
Pedraza está muy preocupada con la gravedad de su esposo, ya que no se ha encontrado un medicamento eficaz que lo mejore, y ya hasta rechaza (vomita) alimentos tan simples como jugos y caldos.
martes, 23 de junio de 2009
A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL

A QUIEN PUEDA INTERESAR
La que suscribe, Alejandrina García de la Rivas, vecina de Santa Rita No. 29, entre Maceo y Santa Teresa, poblado de Roque, Perico, provincia de Matanzas, informa por éste medio a la opinión pública nacional e internacional, que en horas de la mañana de hoy me personé en la oficina de Atención a la Ciudadanía del Ministerio del Interior, a entregar una carta amparada en el derecho que me da la Constitución de la República de Cuba, y la persona que se encontraba en la oficina se negó a recibir la misma, alegando tener orientación de no recibirla.
Por mi voluntad me remití al Consejo de Estado, donde me informaron que el lugar donde debía entregarla era en la oficina de Atención a la Ciudadanía del Ministerio del Interior. Nuevamente regresé a la misma, donde se encontraba otra persona que me informó que no recibía mi carta por orden del jefe, a pesar de que a otras personas les aceptaban sus misivas.
La carta en cuestión va dirigida al Ministro del Interior, Abelardo Colomé Ibarra, y el asunto se refiere a la situación que presenta mi esposo, prisionero del grupo de los 75, lo cual explico en el documento que adjunto a la presente.
Tengo como testigos a las Sras. Martha Bonachea Rojas e Irania López Borrego, quiénes me acompañaron en dicha gestión.
Dado en Ciudad de la Habana,
22 de junio de 2009
Sra. Alejandrina García de la Rivas
Esposa del prisionero de Conciencia
Diosdado González Marrero
Grupo de los 75