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domingo, 19 de junio de 2011
Carta de una madre enferma clamando por sus hijos
jueves, 11 de noviembre de 2010
Cubana envía carta a Benedicto XVI
Barcelona/ Mambí en A/ Excelente carta, explícita y desgarradora, abarcadora y acuciante, dirigida a Benedicto XVI y escrita por María Elena Morejón, cubana que realza en sus compatriotas, el orgullo de ser cubano.
Hannover, 07 Noviembre 2010
A Su Santidad Benedicto XVI:
Apoyados en el espíritu de la tradición cristiana recurrimos a Usted recordando que el Concilio Menor de Sardlca autoriza a cualquier cristiano a apelar directamente al Papa, esperando que nos sea reconocidos y oídos.
Como muchísimos cubanos víctimas de la brutal dictadura que por más de cincuenta (50) años ha mantenido a mi pueblo en una situación de degradación humana sin límites, en especial, como parte del pueblo de Dios y del rebaño católico cubano, he visto con dolor y frustración la indigna actitud con la que la Iglesia Católica ha venido arropando a los responsables de tanto dolor causado a mi tierra.
Desde los propios comienzos de la dictadura castrista y con ella los fusilamientos masivos, los campos de concentración para “inadaptados", entiéndase por ello, entre otros, homosexuales y religiosos, algunos como el propio, hoy Cardenal Jaime Ortega y Alamino y Monseñor Alfredo Víctor Petit Vergel, por solo mencionar un par, la expulsión masiva de sacerdotes y religiosas de la isla y con ello el proceso de ateización de los cubanos y hasta la llamada “Crisis de los misiles" de 1962, cuando el dictador Fidel Castro puso al mundo al borde de una desastrosa guerra nuclear sin precedentes, la Iglesia Católica ha mantenido un silencioso y cobarde silencio que para nada ha ayudado al enriquecimiento espiritual de nuestro pueblo, argumentando siempre la necesidad de esta postura para "al menos mantener su presencia en la isla".
Si frustrante y cómplice con la dictadura ha sido la actuación de la jerarquía católica cubana, no se ha quedado rezagada en esta estrategia la Curia Vaticana.
Permítame Su Santidad para solo recordarle algunas actuaciones puntuales que pudieran justificar lo que aquí le he expresado:
Recién comenzada la revolución, Monseñor Cesare Zacchi, embajador del Vaticano en la isla, estrenó su servicio, declarando que: “Cuba era pagana antes de la Revolución y creyente con el comunismo" y añadiendo a esta ignominia la referencia a Castro como "un hombre con profundos valores cristianos".
En fecha como 1974, Monseñor Agostino Casaroli, Secretario de la Santa Sede para la fecha, expresó sin pudor que “los cubanos eran felices”.
En su visita reciente a La Habana, el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de la Santa Sede actualmente, no se limitó a herir profundamente a los cubanos de la isla y el destierro, al afirmar de manera chocante que “Cuba es la prueba de que el diálogo, si es sincero, siempre da frutos”, sino que volvió a abrir viejas heridas a ese pueblo al exaltar las palabras de Monsenor Zacchi, célebre en Cuba por su colaboracionismo con la dictadura.
Bien sabe el mundo y en especial Su Santidad, que las dictaduras no dialogan con nadie y la de los Castro no es diferente.
Voy a permitirme mencionarle un caso personal. En 2003 me vi obligada a realizar múltiples gestiones para la reunificación con mi pequeño hijo de apenas 5 años y a quien la dictadura de los Castro mantuvo por más de dos (2) años como rehén político. En esa situación si por un lado puedo agradecerle inmensamente a la Iglesia Católica, en específico al Vaticano y muy en especial al Arzobispo Francisco Javier Lozano, Nuncio Apostólico, sus gestiones e influencias en el caso ante la dictadura, por otro lado debo hoy hacer público que en esos duros momentos de madre desesperada en los que me encontraba sola en Roma en busca de esa ayuda de la Santa Sede quien único se negó a tenderme la mano fue el entonces, estudiante de doctorado, Sacerdote cubano, Rolando Cabrera García, quien ante el apoyo que se le solicitaba para al menos buscar un lugar donde dormir le dijo al sacerdote que en ese momento me ayudaba en mi lugar de residencia:-“Esa mujer está loca, lo siento pero no puedo hacer nada por ella”. Claro su Santidad, yo estaba loca de amor por mi hijo a quien la dictadura me estaba arrancando y estaba dispuesta a todo por rescatarlo de tanta maldad.
Gracias a Dios otras buenas personas me tendieron la mano y yo llegué al Vaticano, pero mi Iglesia, la Iglesia cubana, esa, como siempre, solo pudo darme la espalda.
Son solo algunos ejemplos, unos pocos, pero basten ellos para exponer el motivo de mi misiva a usted.
Recientemente un grupo importante de opositores cubanos, dignas personas que han sufrido el rigor de las cárceles de la dictadura, la mayoría, tan católicos como otros, le han enviado una carta, que espero haya recibido, que suscitó una respuesta inmediata de la jerarquía eclesiástica cubana, atípica reacción para una institución que se ha caracterizado por guardar estricto silencio ante los acontecimientos en la isla, incluidos entre ellos la "Masacre del remolcador 13 de Marzo", hecho donde perdieron la vida 37 personas, 10 de ellos niños. Igual silencio guardó nuestra Iglesia ante el derribo de dos avionetas de la organización "Hermanos al Rescate", donde perdieron la vida cuatro (4) jóvenes que solo perseguían la misión de ayudar a los cientos de miles de cubanos que por décadas han desaparecido en el mar y de los cuales tampoco hemos escuchado una palabra de esta Iglesia, condenando tan monstruoso genocidio de la población cubana.
En su misiva, este valiente grupo de cubanos, a los que según sabemos se le unirán muchos más en su reclamo, expresaba, con todo el derecho que les asiste, en primer lugar, su inconformidad con la posición asumida por la Iglesia en su mediación por los presos políticos, la que calificó de “lamentable y bochornosa”. Le reclamaban a Su Santidad la falta de una correcta mediación donde debían haber tenido participación todas las partes, como indicio del respeto que, quienes han tenido el valor de enfrentar la dictadura se merecen, y le alertan a usted y a la Iglesia Católica del peligro de esta insana actuación de cara al futuro.
Como católica cubana, exiliada política en Alemania y Presidenta de la Asociación Movimiento Popular Cubano-Alemania, me permito remitirle, en nombre de nuestra asociación, esta carta en la que además de las acotaciones de mis hermanos de la isla, queremos hacerle llegar con extremo dolor, pero a la vez con la firme esperanza de que la Iglesia Católica en la figura de Su Santidad, se hagan eco del dolor de los familiares de estos cubanos y denuncien ante el mundo esta tragedia de la que le hacemos partícipe.
EI pasado mes de Enero (2010), en plena ola de frío en la capital cubana, veintiséis (26) pacientes enfermos mentales, segmento más desprotegido de la sociedad, fallecieron literalmente de HAMBRE y FRIO en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (conocido por Mazorra).
Las imágenes que le envío a Su Santidad son solo comparables con las archiconocidas de los campos de concentración hitlerianos. Estas pobres criaturas de Dios además de ser portadores de una malnutrición que horroriza, fueron visiblemente maltratadas.
La dictadura cubana y la complicidad del poder mediático mundial, han tendido un manto de silencio sobre este espeluznante caso que, de haber tenido lugar en cualquier otro lugar del mundo habría levantado un gran escándalo mediático y provocado las palabras de consternación del Vaticano y en especial de su persona.
Su Excelencia, los cubanos esperamos las palabras de su Iglesia, esperamos una misa gigante por estas personas y por los más de 150 000 desaparecidos en el mar intentando escapar del atropello de la dictadura, de la maldad, del hambre.
Esperamos, como mínimo, esa misa olvidada a los más de 19,000 cubanos fusilados por los Castro desde el comienzo de esa cruzada en que vivimos desde hace ya cincuenta (50) años. Permítame recordarle entre ellos algunos nombres: Abilio Abreu, Lorenzo Puig, Humberto Sorí Marín, Julio Tang, Eddy Alvarez, y voy más allá y le nombro a los tres jóvenes negros fusilados en 2003 por solo intentar huir de la isla: Lorenzo Copello Castillo, Bárbaro Sevilla y Jorge Luís Martínez. Sus familiares y en especial sus madres, están aún sumidas en el dolor de esas pérdidas.
Esperamos al menos, su pronunciamiento por el encarcelamiento ya por más de siete (7) años del Dr. Oscar Elías Biscet, llevado a las mazmorras castristas por su lucha incansable contra el aborto y la defensa de los derechos humanos.
Esperamos, su Santidad, una palabra de alivio para el recién excarcelado opositor cubano Ariel Sigler Amaya, torturado y llevado a la misma desnutrición extrema que el mundo repudia cuando vemos las desgarradoras imágenes de los campos de concentración del nazismo.
Por último, me permito terminar esta carta con una referencia a las palabras del Santo Papa Juan Pablo II, en su homilía de 22 de Enero de 1998 en Sta. Clara, con motivo de su visita a Cuba y la contraposición a ellas por la jerarquía eclesiástica cubana en su mediación por los presos políticos cubanos.
EI Santo Padre en su momento refiriéndose a la familia, la educación y la emigración de los cubanos nos decía: “Éstas, junto con ciertas medidas laborales o de otros géneros, han provocado un problema que se arrastra en Cuba desde hace varios años: la separación forzosa de las familias dentro del país y la emigración que ha desgarrado a familias enteras y ha sembrado el dolor en una parte considerable de la población. Todo esto deja huellas profundas y negativas en la juventud que está llamada a encarnar los valores morales auténticos para la consolidación de una sociedad mejor”.
Lastimosamente y contrario a lo expresado por el Papa Juan Pablo II, en ese momento la Jerarquía de la Iglesia Católica cubana ha acordado con la dictadura castrista el destierro de una parte de los mejores hijos de la Patria, a cambio de la libertad que jamás les debió ser negada; y hoy, para más bochorno aún, el Cardenal Jaime Ortega y el Consejo Arquidiocesano de La Habana han arremetido injustamente contra esos opositores y el sufrido exilio cubano, acusándoles de “querer derrotar solamente a la dictadura de los Castro”. Eso, su Santidad, aún esperamos la misma fuerza en la crítica a los crímenes de la dictadura por ambos, por el Cardenal Jaime Ortega y el Consejo Arquidiocesano.
iQué distancia entre esta Iglesia y la Venezolana! ¿O es que ambas Iglesias profesan la religión bajo diferentes cánones?
¿Qué puede esperar el pueblo católico de sus pastores, Su Santidad?
Manteniendo nuestra fe en que la justicia cubra el alma de nuestro pueblo y rogando su atención a la misiva, queda de usted en Dios y rogando por su salud y claridad,
Maria Elena Morejón Rodríguez - Movimiento Popular Cubano – Alemania.
martes, 24 de agosto de 2010
Arzobispado realiza interrogatorio telefónico
En horas de la noche del domingo 22 de agosto de 2010, Idania Yanes Contreras, de Santa Clara, Villa Clara; informó por teléfono, que la había llamado a través de esa misma vía, un hombre que se identificó como Orlando Márquez del Arzobispado de la Iglesia Católica, en el “Call ID” apareció el número 6408717, al cual posteriormente discó Idania y preguntó si era la casa de Orlando y le respondieron que sí.
El objetivo de la llamada fue el interesarse si era cierto que ella había firmado la “Carta Abierta al Papa Benedicto XVI”, y si conocía su contenido. A lo cual la interpelada respondió que sí y que la apoyaba.
El interlocutor le dijo que había hablado con algunos firmantes, sin mencionar nombre alguno, que le explicaron que desconocían que la carta “ofendía” a la Iglesia y que sólo habían apoyado lo relativo a Reina Luisa Tamayo Dánger. También le preguntó si ella era católica.
Igualmente, Damaris Moya Portieles, que se encuentra ingresada en el Hospital Materno de Santa Clara, explicó que su mamá recibió una llamada telefónica de un individuo que se identificó de la misma forma y que le hizo toda una serie de preguntas con relación a la carta, pero que no pudo contestar por desconocer. Ella le planteó que llamara a Damaris al Hospital y la respuesta fue, que si estaba ingresada por la presión alta no era correcto molestarla.
Ninguna de las dos personas inquiridas conoce de qué fuente se obtuvieron sus teléfonos, ni qué objetivos se persiguieron con sendos interrogatorios, ya que no se les informó por qué se estaba llevando a cabo la pesquisa.
martes, 16 de marzo de 2010
Carta a Raúl Castro Ruz
jueves, 2 de julio de 2009
Carta de Yenisel, hija del prisionero Antonio Ramón Díaz Sánchez

Hola, mi nombre es Yenysel Díaz Sánchez hija del prisionero de
conciencia Antonio Ramón Díaz Sánchez (Tony), encarcelado en la ola
represiva de la Primavera Negra de Cuba en marzo del 2003. Mi padre
es uno de los primeros Coordinadores del Movimiento Cristiano
Liberación. Junto a Oswaldo Payá entregó las primeras firmas del
Proyecto Varela, dando así una esperanza al pueblo cubano de cambios
pacíficos en la isla. Como recompensa el gobierno lo condenó a 20
años confinándolo en una prisión a más de 700 kilómetros de su
hogar.
Ocho meses atrás fue trasladado al Hospital Militar presentando una
crisis de una colitis ulcerativa idiopática adquirida en la prisión
por las condiciones precarias que presentan. Durante estos meses la
seguridad del estado propuso a mi familia que si mi padre vestía el
uniforme de preso común, es decir de criminal, sería trasladado a una
prisión cercana de la casa con un mejor régimen. Como mi padre no
aceptó este chantaje, le castigan enviándole a una prisión situada a
unos 500 kilómetros de su casa (Canaleta, Ciego de Ávila).
Lo más preocupante de ésta situación es en las condiciones precarias
que se encuentra, en una celda que tiene dimensiones de una jaula, con
un hueco para las necesidades y una losa que sirve de cama, en medio
de la oscuridad y humedad permanentes y sin ninguna comunicación al
exterior, teniendo además una alimentación de campo de concentración,
sin importar la dieta prescripta por los médicos. Esta situación de
confinamiento en condiciones inhumanas, que daña su salud y le causa
dolor y malestar permanente, es la tortura física y psicológica con
que se castiga a un ser humano, que solo está defendiendo su dignidad
en condiciones de total desventaja física pero con toda la razón
moral.
De éste hecho ya hace un mes y no hemos tenido noticias de mi padre,
no sabemos si está vivo o muerto, ya que no le permiten visitas ni
llamadas.
Le pido en nombre de mi hermana Lazara Massiel Díaz Sánchez de solo 10 años de edad, a todas las personas de Buena Voluntad, que no dejen morir a nuestro padre en las mazmorras de las cárceles cubanas por personas que no son capaces de respetar los derechos de un hombre, que ha dedicado su vida a defender los derechos humanos de todo un pueblo.
Muchas gracias por su consideración.
Hello, my name is Yenysel Díaz Sánchez, daughter of Antonio Díaz
Sánchez (Tony), a prisoner of conscience in Cuba. My father was
imprisoned during the repressive wave known as the Black Spring of
Cuba during March 2003. He is one of the original coordinators of the
Liberation Christian Movement (Movimiento Cristiano Liberación). Tony,
Oswaldo Payá Sardiñas, and Regis Iglesias Ramírez were the individuals
responsible for submitting to the Cuban National Assembly the
signatures collected as part of the Varela project. This act of
courage, which took place in May 2002, gave the Cuban people a glimmer
of hope that a peaceful transition to democracy would be possible on
the island. As a reward, the Cuban government condemned Tony to 20
years in prison in a facility located more than 700 km from his home.
Eight months ago, Tony was transferred to the Carlos J. Finlay
Military Hospital (located in the city of Havana and less than a mile
from his house) for treatment of a case of ulcerative colitis
contracted as a consequence of the precarious conditions of his
confinement. In the last few months, Cuban State Security officials
informed my father that, should he agree to wear the uniform of a
common criminal, he'd be transferred to a nearby prison with better
living conditions. As my father was unwilling to submit to this
blackmail, he was punished by being sent instead to Canaleta prison in
Ciego de Ávila prison (500 km from his home).
The most worrisome aspect of this situation are the deplorable
conditions of Tony's confinement. He has been placed in a humid
punishment cell with the dimensions of a cage and with a hole for his
basic bodily functions. He has a slab for a bed and doesn't get enough
light. Tony has no communication with the outside world and is subject
to what can be described best as a concentration camp
diet--notwithstanding the strict diet prescribed by the doctors. The
inhumane nature of Tony's imprisonment is the source of his
deteriorating health and chronic pain and discomfort. It is both
physical and psychological torture, inflicted on an individual for
attempting to defend his human dignity under the most disadvantageous
of circumstances. It has been 25 days since my father was transferred
to Canaleta and his family has received no news of his current status.
The Cuban government has canceled all family visits. We have no idea
whether he is dead or alive. I ask all persons of good faith, on my
behalf of my ten-year sister Lázara Massiel Díaz Sánchez, to prevent
the death of our father in a Cuban dungeon at the hands of persons
incapable of respecting the rights of a man that has dedicated his
life to the defense of the human rights of an entire nation. Thank you
for your consideration.
--
YDS