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miércoles, 10 de agosto de 2022
jueves, 23 de diciembre de 2021
📢Cubanos protestan contra la aceptación y diálogo del #Vaticano con el régimen comunista en #Cuba y sus #CrimenesDeLesaHumanidad
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Francisco Sau Boíx
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domingo, 31 de octubre de 2021
lunes, 12 de febrero de 2018
Secretario de Estado del Vaticano recibe a uno de los sacerdotes cubanos que escribió a Raul Castro #Cuba
Barcelona/ Mambí en A/ El Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, recibió al sacerdote cubano Castor José Alvarez de Devesa, cura del Modelo, provincia de Camagüey, Cuba, quien el pasado 24 de enero junto con los sacerdotes José Conrado Rodríguez Alegre y Roque Nelvis Morales Fonseca escribieron una carta a Raul castro pidiendo libertades, elecciones libres y mejores condiciones de vida para los cubanos.
El encuentro tuvo lugar en el Vaticano donde el Padre Castor José ha podido transmitirle en primera persona al Secretario de Estado sus preocupaciones reflejadas en la mencionada carta, la cual le harán llegar al Papa Francisco. El encuentro se desarrolló en un ambiente de fraternidad.
El Padre Castor José Alvaréz se encuentra en Roma tras visitar el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, en Madrid, donde ha participado en distintas reuniones y encuentros con los medios de comunicación.
A continuación, carta enviada a Raul Castro el pasado 24 de enero por los sacerdotes cubanos Padre Castor José Álvarez de Devesa, Padre José Conrado Rodríguez Alegre y Padre Roque Nelvis Morales Fonseca:
A Raúl Castro Ruz en el XX aniversario de la Misa por la Patria presidida por San Juan Pablo II y las palabras de Mons. Pedro Meurice en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, el 24 de enero de 1998.
El pasado primero de enero se ha conmemorado el 59 aniversario del triunfo de una Revolución. Una Revolución necesaria ante las atrocidades cometidas impunemente por un poder que se había vuelto contra este pueblo. Muchos lucharon y muchos murieron por dar a sus hijos una Cuba donde se pudiera vivir en libertad, en paz y prosperidad.
Hoy, casi seis décadas después, tenemos argumentos suficientes para evaluar qué hemos vivido en nuestra tierra.
Desde la institucionalización del Partido Comunista como el único partido autorizado a existir, nunca se ha permitido a este pueblo alzar una voz diferente, antes bien, toda voz diferente que ha intentado hacerse oír ha sido silenciada.
Este estilo totalitario ha permeado cada capa de la sociedad. Los cubanos saben que no tienen libertad de expresión, se cuidan para decir lo que piensan y sienten, porque viven con miedo, muchas veces incluso, de aquellos con quienes conviven cada día: compañeros de escuela, de trabajo, vecinos, conocidos y familiares. Convivimos en un entramado de mentiras que va desde el hogar hasta las más altas esferas. Decimos y hacemos lo que no creemos ni sentimos, sabiendo que nuestros interlocutores hacen lo mismo. Mentimos para sobrevivir, esperando que algún día este juego termine o aparezca una vía de escape en una tierra extranjera. Jesucristo dijo: “la verdad los hará libres”. Queremos vivir en la verdad.
El monopolio y control de los medios de comunicación social hace que nadie pueda acceder a medios públicos de comunicación de modo libre. Del mismo modo, no existe, una educación alternativa. Todo niño cubano tiene la obligación de escolarizarse y acceso a la escuela, pero a un solo modelo de escuela, a una sola ideología, a la enseñanza de un único modo de pensar. Los cubanos tienen el derecho a tener alternativas educacionales y opciones para la educación del pensamiento, los padres cubanos tienen el derecho a elegir qué tipo de educación desean para sus hijos.
Es lamentable el desamparo económico que vive este pueblo, obligado por las circunstancias a mendigar la ayuda de familiares que lograron marchar al extranjero o a los extranjeros que nos visitan; a aplicar la justa compensación o a robar todo lo que puede, renombrando al robo con palabras delicadas que ayuden a la conciencia a no mostrarse en toda su crudeza. Muchas familias carecen de una economía mínimamente estable que les permita adquirir serenamente lo básico para vivir. Comer, vestir y calzar a los hijos es un problema cotidiano, el transporte público es un problema, incluso el acceso a muchos medicamentos es un problema. Y en medio de este pueblo que lucha por sobrevivir, se inserta el sufrimiento callado de los ancianos, muchas veces silenciosamente desprotegidos. ¿Cómo se puede decir que es del pueblo, el capital que el pueblo no decide qué se hace con él? ¿Cómo mantener las necesarias instituciones públicas si no se cuenta con los recursos necesarios? ¿Por qué se invita a que vengan extranjeros a invertir con su dinero y no se permite invertir a los cubanos en igualdad de oportunidades? Los cubanos tienen derecho a participar como inversores en la economía y en las negociaciones de nuestra patria.
Y a todo esto se suma la falta de libertad religiosa. La Iglesia es tolerada, pero no deja de ser vigilada y controlada. Se reduce la plena libertad religiosa con una controlada libertad de permisos de culto. Los cristianos pueden reunirse a compartir su fe, pero no les es permitido construir un templo. La Iglesia puede hacer procesiones e incluso misas públicas, pero siempre a condición de un permiso expreso de las autoridades que, de no otorgarlo, no permite apelación ni da explicación. La Iglesia puede alzar su voz en los templos, pero no tiene acceso libre a los medios masivos de comunicación y, en los escasos momentos en que esto ocurre, es siempre bajo censura. Los laicos son censurados cuando intentan aplicar a la práctica política y social su fe.
Esta dinámica social que ha resultado en Cuba, ha olvidado a la persona, su dignidad de hijo de Dios y sus derechos inalienables; casi 60 años después de que este pueblo creyera en un ideal que siempre se pospone y nunca se realiza. Cuando alguien cuestiona, cuando alguien alza la voz, sólo encuentra vulnerabilidad y exclusión.
Queremos un país donde se respete más la vida desde su concepción hasta la muerte natural, donde se fortalezca la unión de la familia y se cuide el matrimonio entre un hombre y una mujer; en el que las pensiones alcancen a nuestros ancianos para vivir; en el que los profesionales puedan vivir dignamente con sus salarios; en el que los ciudadanos puedan convertirse en empresarios y haya más libertad de trabajo y contratación para los deportistas y artistas. Los jóvenes cubanos deberían encontrar posibilidades de trabajo que les permita desarrollar sus talentos y capacidades aquí y no vean como única salida irse de Cuba.
Tenemos una legalidad supeditada a un poder, la ausencia de un “Estado de Derecho”. Se hace imprescindible la clara distinción e independencia de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Queremos que nuestros jueces no sean presionados, que la ley sea orden, que la ilegalidad no sea una manera de subsistir o un arma de dominio. Que nuestro Capitolio se llene de legisladores que, con pleno poder, representen los intereses de sus electores.
Nuestro pueblo está desanimado y cansado, existe un estancamiento que se resume en dos palabras: sobrevivir o escapar. Los cubanos necesitan vivir la alegría de “pensar y hablar sin hipocresía” con distintos criterios políticos. Estamos cansados de esperar, cansados de huir, cansados de escondernos. Queremos vivir nuestra propia vida.
Esta carta tiene también un propósito, que es un derecho: Queremos elegir en libertad. En Cuba hay votaciones, no elecciones. Urgen elecciones donde podamos decidir no sólo nuestro futuro, sino también nuestro presente. Ahora se nos invita a “votar”, a decir “sí” a lo que ya existe y no hay voluntad de cambiar. Elegir implica, de por sí, opciones diferentes, elegir implica la posibilidad de tomar varios caminos.
Si escribimos esta carta es para evitar que un día, por alguna circunstancia, Cuba se sumerja en cambios violentos que sólo añadirían más sufrimiento inútil. Todavía tenemos tiempo de hacer un proceso progresivo hacia una pluralidad de opciones que permita un cambio favorable para todos. Pero el tiempo se acaba, apremia abrir la puerta.
De nada sirve ocultar la verdad. De nada sirve fingir que no pasa nada. De nada sirve aferrarse al poder. Nuestro Maestro Jesucristo nos dice a los cubanos hoy: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?” Estamos a tiempo de construir una realidad diferente. Estamos a tiempo de hacer una Cuba como la deseaba Martí: “con todos y para el bien de todos”.
A la intercesión de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, nos encomendamos. Ella, Madre de todos los cubanos, interceda ante el Señor de la historia que, como dijo en Cuba, Su Santidad Benedicto XVI: “Dios no solo respeta la libertad humana, sino que parece necesitarla”, para que podamos elegir siempre el bien mayor para todos.
Carta firmada por el Padre Castor José Álvarez de Devesa, Cura del Modelo, Camagüey, el Padre José Conrado Rodríguez Alegre, Párroco de San Francisco de Paula, Trinidad, Cienfuegos y el Padre Roque Nelvis Morales Fonseca, Párroco de Cueto, Holguín.
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Francisco Sau Boíx
viernes, 9 de diciembre de 2016
Jorge Quiroga: Preocupa que el Vaticano se preste para bendecir el entierro del revocatorio y la democracia de #Venezuela
Barcelona/ Mambí en A/ El expresidente boliviano, Jorge “Tuto” Quiroga, consideró en La Tarde de NTN24 que la Iglesia Católica debe “pronunciarse ante la dictadura” que hay en Venezuela y que tiene al país sumido en una grave crisis.
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Francisco Sau Boíx
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miércoles, 24 de septiembre de 2014
Muy, pero que muy tardío, ha llegado la justicia al #Vaticano
Barcelona/ Mambí en A/ Por primera vez el Vaticano ordena el arresto domiciliario de un representante directo del Papa. El exnuncio vaticano Jozef Wesolowski, de 66 años, acusado de presunto abuso de menores, ha sido sometido a arresto domiciliario por voluntad del Papa Francisco, quien quiere que este caso sea afrontado sin demora.
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Francisco Sau Boíx
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jueves, 11 de noviembre de 2010
Cubana envía carta a Benedicto XVI
Barcelona/ Mambí en A/ Excelente carta, explícita y desgarradora, abarcadora y acuciante, dirigida a Benedicto XVI y escrita por María Elena Morejón, cubana que realza en sus compatriotas, el orgullo de ser cubano.
Hannover, 07 Noviembre 2010
A Su Santidad Benedicto XVI:
Apoyados en el espíritu de la tradición cristiana recurrimos a Usted recordando que el Concilio Menor de Sardlca autoriza a cualquier cristiano a apelar directamente al Papa, esperando que nos sea reconocidos y oídos.
Como muchísimos cubanos víctimas de la brutal dictadura que por más de cincuenta (50) años ha mantenido a mi pueblo en una situación de degradación humana sin límites, en especial, como parte del pueblo de Dios y del rebaño católico cubano, he visto con dolor y frustración la indigna actitud con la que la Iglesia Católica ha venido arropando a los responsables de tanto dolor causado a mi tierra.
Desde los propios comienzos de la dictadura castrista y con ella los fusilamientos masivos, los campos de concentración para “inadaptados", entiéndase por ello, entre otros, homosexuales y religiosos, algunos como el propio, hoy Cardenal Jaime Ortega y Alamino y Monseñor Alfredo Víctor Petit Vergel, por solo mencionar un par, la expulsión masiva de sacerdotes y religiosas de la isla y con ello el proceso de ateización de los cubanos y hasta la llamada “Crisis de los misiles" de 1962, cuando el dictador Fidel Castro puso al mundo al borde de una desastrosa guerra nuclear sin precedentes, la Iglesia Católica ha mantenido un silencioso y cobarde silencio que para nada ha ayudado al enriquecimiento espiritual de nuestro pueblo, argumentando siempre la necesidad de esta postura para "al menos mantener su presencia en la isla".
Si frustrante y cómplice con la dictadura ha sido la actuación de la jerarquía católica cubana, no se ha quedado rezagada en esta estrategia la Curia Vaticana.
Permítame Su Santidad para solo recordarle algunas actuaciones puntuales que pudieran justificar lo que aquí le he expresado:
Recién comenzada la revolución, Monseñor Cesare Zacchi, embajador del Vaticano en la isla, estrenó su servicio, declarando que: “Cuba era pagana antes de la Revolución y creyente con el comunismo" y añadiendo a esta ignominia la referencia a Castro como "un hombre con profundos valores cristianos".
En fecha como 1974, Monseñor Agostino Casaroli, Secretario de la Santa Sede para la fecha, expresó sin pudor que “los cubanos eran felices”.
En su visita reciente a La Habana, el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de la Santa Sede actualmente, no se limitó a herir profundamente a los cubanos de la isla y el destierro, al afirmar de manera chocante que “Cuba es la prueba de que el diálogo, si es sincero, siempre da frutos”, sino que volvió a abrir viejas heridas a ese pueblo al exaltar las palabras de Monsenor Zacchi, célebre en Cuba por su colaboracionismo con la dictadura.
Bien sabe el mundo y en especial Su Santidad, que las dictaduras no dialogan con nadie y la de los Castro no es diferente.
Voy a permitirme mencionarle un caso personal. En 2003 me vi obligada a realizar múltiples gestiones para la reunificación con mi pequeño hijo de apenas 5 años y a quien la dictadura de los Castro mantuvo por más de dos (2) años como rehén político. En esa situación si por un lado puedo agradecerle inmensamente a la Iglesia Católica, en específico al Vaticano y muy en especial al Arzobispo Francisco Javier Lozano, Nuncio Apostólico, sus gestiones e influencias en el caso ante la dictadura, por otro lado debo hoy hacer público que en esos duros momentos de madre desesperada en los que me encontraba sola en Roma en busca de esa ayuda de la Santa Sede quien único se negó a tenderme la mano fue el entonces, estudiante de doctorado, Sacerdote cubano, Rolando Cabrera García, quien ante el apoyo que se le solicitaba para al menos buscar un lugar donde dormir le dijo al sacerdote que en ese momento me ayudaba en mi lugar de residencia:-“Esa mujer está loca, lo siento pero no puedo hacer nada por ella”. Claro su Santidad, yo estaba loca de amor por mi hijo a quien la dictadura me estaba arrancando y estaba dispuesta a todo por rescatarlo de tanta maldad.
Gracias a Dios otras buenas personas me tendieron la mano y yo llegué al Vaticano, pero mi Iglesia, la Iglesia cubana, esa, como siempre, solo pudo darme la espalda.
Son solo algunos ejemplos, unos pocos, pero basten ellos para exponer el motivo de mi misiva a usted.
Recientemente un grupo importante de opositores cubanos, dignas personas que han sufrido el rigor de las cárceles de la dictadura, la mayoría, tan católicos como otros, le han enviado una carta, que espero haya recibido, que suscitó una respuesta inmediata de la jerarquía eclesiástica cubana, atípica reacción para una institución que se ha caracterizado por guardar estricto silencio ante los acontecimientos en la isla, incluidos entre ellos la "Masacre del remolcador 13 de Marzo", hecho donde perdieron la vida 37 personas, 10 de ellos niños. Igual silencio guardó nuestra Iglesia ante el derribo de dos avionetas de la organización "Hermanos al Rescate", donde perdieron la vida cuatro (4) jóvenes que solo perseguían la misión de ayudar a los cientos de miles de cubanos que por décadas han desaparecido en el mar y de los cuales tampoco hemos escuchado una palabra de esta Iglesia, condenando tan monstruoso genocidio de la población cubana.
En su misiva, este valiente grupo de cubanos, a los que según sabemos se le unirán muchos más en su reclamo, expresaba, con todo el derecho que les asiste, en primer lugar, su inconformidad con la posición asumida por la Iglesia en su mediación por los presos políticos, la que calificó de “lamentable y bochornosa”. Le reclamaban a Su Santidad la falta de una correcta mediación donde debían haber tenido participación todas las partes, como indicio del respeto que, quienes han tenido el valor de enfrentar la dictadura se merecen, y le alertan a usted y a la Iglesia Católica del peligro de esta insana actuación de cara al futuro.
Como católica cubana, exiliada política en Alemania y Presidenta de la Asociación Movimiento Popular Cubano-Alemania, me permito remitirle, en nombre de nuestra asociación, esta carta en la que además de las acotaciones de mis hermanos de la isla, queremos hacerle llegar con extremo dolor, pero a la vez con la firme esperanza de que la Iglesia Católica en la figura de Su Santidad, se hagan eco del dolor de los familiares de estos cubanos y denuncien ante el mundo esta tragedia de la que le hacemos partícipe.
EI pasado mes de Enero (2010), en plena ola de frío en la capital cubana, veintiséis (26) pacientes enfermos mentales, segmento más desprotegido de la sociedad, fallecieron literalmente de HAMBRE y FRIO en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (conocido por Mazorra).
Las imágenes que le envío a Su Santidad son solo comparables con las archiconocidas de los campos de concentración hitlerianos. Estas pobres criaturas de Dios además de ser portadores de una malnutrición que horroriza, fueron visiblemente maltratadas.
La dictadura cubana y la complicidad del poder mediático mundial, han tendido un manto de silencio sobre este espeluznante caso que, de haber tenido lugar en cualquier otro lugar del mundo habría levantado un gran escándalo mediático y provocado las palabras de consternación del Vaticano y en especial de su persona.
Su Excelencia, los cubanos esperamos las palabras de su Iglesia, esperamos una misa gigante por estas personas y por los más de 150 000 desaparecidos en el mar intentando escapar del atropello de la dictadura, de la maldad, del hambre.
Esperamos, como mínimo, esa misa olvidada a los más de 19,000 cubanos fusilados por los Castro desde el comienzo de esa cruzada en que vivimos desde hace ya cincuenta (50) años. Permítame recordarle entre ellos algunos nombres: Abilio Abreu, Lorenzo Puig, Humberto Sorí Marín, Julio Tang, Eddy Alvarez, y voy más allá y le nombro a los tres jóvenes negros fusilados en 2003 por solo intentar huir de la isla: Lorenzo Copello Castillo, Bárbaro Sevilla y Jorge Luís Martínez. Sus familiares y en especial sus madres, están aún sumidas en el dolor de esas pérdidas.
Esperamos al menos, su pronunciamiento por el encarcelamiento ya por más de siete (7) años del Dr. Oscar Elías Biscet, llevado a las mazmorras castristas por su lucha incansable contra el aborto y la defensa de los derechos humanos.
Esperamos, su Santidad, una palabra de alivio para el recién excarcelado opositor cubano Ariel Sigler Amaya, torturado y llevado a la misma desnutrición extrema que el mundo repudia cuando vemos las desgarradoras imágenes de los campos de concentración del nazismo.
Por último, me permito terminar esta carta con una referencia a las palabras del Santo Papa Juan Pablo II, en su homilía de 22 de Enero de 1998 en Sta. Clara, con motivo de su visita a Cuba y la contraposición a ellas por la jerarquía eclesiástica cubana en su mediación por los presos políticos cubanos.
EI Santo Padre en su momento refiriéndose a la familia, la educación y la emigración de los cubanos nos decía: “Éstas, junto con ciertas medidas laborales o de otros géneros, han provocado un problema que se arrastra en Cuba desde hace varios años: la separación forzosa de las familias dentro del país y la emigración que ha desgarrado a familias enteras y ha sembrado el dolor en una parte considerable de la población. Todo esto deja huellas profundas y negativas en la juventud que está llamada a encarnar los valores morales auténticos para la consolidación de una sociedad mejor”.
Lastimosamente y contrario a lo expresado por el Papa Juan Pablo II, en ese momento la Jerarquía de la Iglesia Católica cubana ha acordado con la dictadura castrista el destierro de una parte de los mejores hijos de la Patria, a cambio de la libertad que jamás les debió ser negada; y hoy, para más bochorno aún, el Cardenal Jaime Ortega y el Consejo Arquidiocesano de La Habana han arremetido injustamente contra esos opositores y el sufrido exilio cubano, acusándoles de “querer derrotar solamente a la dictadura de los Castro”. Eso, su Santidad, aún esperamos la misma fuerza en la crítica a los crímenes de la dictadura por ambos, por el Cardenal Jaime Ortega y el Consejo Arquidiocesano.
iQué distancia entre esta Iglesia y la Venezolana! ¿O es que ambas Iglesias profesan la religión bajo diferentes cánones?
¿Qué puede esperar el pueblo católico de sus pastores, Su Santidad?
Manteniendo nuestra fe en que la justicia cubra el alma de nuestro pueblo y rogando su atención a la misiva, queda de usted en Dios y rogando por su salud y claridad,
Maria Elena Morejón Rodríguez - Movimiento Popular Cubano – Alemania.
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Francisco Sau Boíx
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sábado, 21 de agosto de 2010
Papa Benedicto XVI recibe carta de oposición en Cuba
Barcelona/ Mambí en A/ La oposición política en Cuba envía una carta al Papa Benedicto XVI expresando su descontento con el apoyo que la Iglesia Católica le está ofreciendo al gobierno dictatorial de Cuba.
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Francisco Sau Boíx
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