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domingo, 12 de enero de 2014

Niños cubanos trabajan vendiendo pan en las calles #Cuba



Barcelona/ Mambí en A/ En las calles de los Repartos Luyanó Moderno, Vista Hermosa, Monterrey y Capitán Núñez, entre otras pertenecientes al municipio San Miguel del Padrón, hay niños entre 10 y 12 años de edad que se dedican a vender pan para poder sobrevivir.

Algunos de estos niños al preguntarles: “¿por qué venden pan?”, expresaron que sus padres cobran un salario muy bajo por lo que no les alcanza para comprarles lo que ellos necesitan como: ropa, zapatos, comida, entre otras cosas. Explicaron que después de regresar de la escuela van a las panaderías donde les suministran el pan (en bolsa negra) a menos precio que el Estado, para venderlos en las calles para ayudar así a sus padres y tener algún dinero para sus gastos.

Refieren que no les pueden dedicar el tiempo a los estudios como ellos quisieran, pero venden pan para no pasar tantas necesidades, ni delinquir como hacen algunos niños que conocen.

Estos pequeños, comentan que en muchas ocasiones tienen que esconderse de la policía, porque este tipo de venta es ilegal, en primer lugar porque son menores de edad. Uno de estos niños llamado Pedro y conocido por el apodo de “El Ñao”, dijo: “Muchas veces hemos sido estafados por adultos que después de darles los panes no nos pagan o retienen parte del dinero que deben entregarnos”.



El negocio consiste en comprar 30 bolas de pan de 60 gramos cada una en 15 pesos (cup) y venderlas a un peso cada una, lo que les deja una ganancia igual a la cantidad que desembolsan.

Informó desde La Habana, Cuba, Juliet Michelena Díaz, Red Cubana de Comunicadores Comunitarios.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Discurso de Raúl - Pasado y Futuro

Barcelona/ Mambí en A/ El presidente de la dictadura comunista de Cuba por sucesión dinástica, Raúl Castro Ruz, en su último discurso para el año 2010 en la clausura del Pleno de la Asamblea Nacional, reclamó exigencia máxima para aplicar su plan de ajustes económicos como único modo de “preservar la Revolución” y rectificar conceptos "erróneos e insostenibles" acerca del socialismo.
En ningún momento mencionó salvar al pueblo, habla de salvar a la revolución. En ningún momento menciona una autocrítica, lo que si hace con energía sobrada es criticar a los dirigentes, como si estos hubiesen tenido la autonomía para tomar decisiones e implementar cambios en su ámbito laboral sin que fuesen previamente autorizados por el supremo comandante en jefe. La culpa y responsabilidad de 52 años de decadencia política y económica es de los demás, es del resto del mundo, es del embargo económico, es de cualquiera y cualquier, menos de ellos, Fidel Castro y Raúl Castro, monarcastro I y monarcastro II, respectivamente.
Hablar de cambios para salvar un sistema que ha demostrado por sus propios resultados que es inviable para el bienestar, mantenimiento y desarrollo de una sociedad, es como pintar de negro sobre negro, es como diluir agua en agua, es simplemente, más de lo mismo.
Este último discurso del monarcastro II ha dejado muy en firme el propósito de los ajustes que ha dictado implementar, y que realizará gracias a la colaboración de su mano derecha ejecutora y verdugo, el Partido Comunista de Cuba; también, como no, avalado y apoyado por la agrupación de lacayos y plebeyos que es el Sindicato Nacional de Trabajadores de Cuba; y es el deseo expreso de permanecer en el poder a costa de cuánto cambio sea necesario hacer, inclusive, con medidas en contraposición a los propios principios en los que han basado su dictadura comunista y dinástica.
Algunas de estas medidas ya se han ejecutado y otras están anunciadas y a punto de ser cumplidas, como cerrar comedores obreros, despedir a más de medio millón de trabajadores, cobrarle elevados impuestos a unos cotizantes que no son dueños ni de sus propias casas, etc. Recayendo sobre los hombros del pueblo, de la población, del obrero, del trabajador, todo el peso de un poder codicioso y explotador, con diferentes medidas, pero de igual peso o quizás mayor, que cuando “pedían – exigían” más y más horas de trabajo voluntario, a la vez que se obligaba a la población infantil a trabajar en el campo a jornada partida con el estudio, en un claro ejercicio de explotación infantil, abierta y flagrante ante los ojos del mundo, y lo peor, con el consentimiento de nuestros propios padres. Décadas después, no hay resultado positivo por tales sacrificios, lo cual deja demostrado que en una dictadura comunista: “cualquier esfuerzo pasado, no guarda beneficio futuro”.
Foto: Arriba - Las güatacas listas para guataquear.
Abajo - Lo mismo.
Recuerdo a aquellos niños, y me cuento entre ellos, como con tan solo 11 años de edad ya eran empujados a empuñar una güataca para guataquear campos de toronja fundamentalmente, entre otros cultivos, pero quiero resaltar precisamente este, porque en las fruterías de La Habana nadie veía las toronjas. Todas eran exportadas por su gran calidad. Por supuesto, que esos niños de 11 años en adelante eran los encargados de desyerbar, abonar y recoger con sumo cuidado aquellas preciadas frutas. Mientras a miles de kilómetros, un europeo saboreaba quizás a la sombra de una sombrilla, en una playa del Mediterráneo, el delicioso zumo extraído del fruto del trabajo de un niño explotado y al que le habían arrebatado sus años de inocencia.
Es paradójico recordar aquellos miles de niños empuñando con sus pequeñas manos aquellas enormes güatacas para guataquear, y ver hoy a miles de hombres güatacas alzando las manos para guataquear con aplausos a un nuevo ciclo de medidas basadas en el sacrificio de los mismos sacrificados de siempre.
Si hay que salvar a alguien, es al pueblo cubano de las garras de la dictadura comunista y dinástica de los hermanos Castro. Esa es la verdadera solución y el verdadero futuro esperanzador.
Por: Francisco Sau Boíx.