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jueves, 20 de septiembre de 2012
Cuba o la fallida invención de la realidad
viernes, 13 de agosto de 2010
Homenaje al Dr. Virgilio Beato
El Doctor Virgilio Beato es un destacado médico cubano y referente de la comunidad hispana de la Florida, que goza de un singular reconocimiento por su actividad intelectual y en pro de la libertad de Cuba.
Dr. Carlos Sánchez Berzaín, director del Interamerican Institute for Democracy.
Carlos Alberto Montaner, periodista y escritor cubano - Parte 1
Carlos Alberto Montaner, periodista y escritor cubano - Parte 2
Dr. Virgilio Beato - Parte 1
Dr. Virgilio Beato - Parte 2
Dr. Virgilio Beato - Parte 3
Dr. Virgilio Beato - Parte 4
jueves, 15 de julio de 2010
Antonio Guedes presenta libro de Carlos A Montaner y Documental "Zapata Vive"
Juan José Armas Marcelo (I) - Libro de Carlos A Montaner y Documental "Zapata Vive"
Palabras del periodista y escritor, Juan José Armas Marcelo, durante el evento organizado por AIL en el que se presentó el libro de Carlos A. Montaner "Viaje al Corazón de Cuba" y el documental del productor Pedro Corzo "Zapata Vive". El evento en su totalidad se puede ver en la siguiente dirección.
Viaje al corazón de Cuba - José María Calleja
Viaje al corazón de Cuba - Pedro Corzo
Viaje al corazón de Cuba - Carlos Alberto Montaner
martes, 13 de julio de 2010
miércoles, 19 de mayo de 2010
Carlos Alberto Montaner: Razones para firmar 'OZT. Yo acuso al gobierno cubano'
viernes, 14 de mayo de 2010
Cena en Ayuda de los Presos Políticos Cubanos
18 de Mayo de 2010
Con la presencia de Carlos Alberto Montaner, periodista y analista político cubano.
21:00 h - Conferencia a cargo de Carlos Alberto Montaner.
21:45 h - Cena - coloquio.
22:30 h - "Adolfina" - Monólogo teatral a cargo de Frank Prieto.
23:00 h - Finaliza la actividad.
Hotel Evenia Roselló (Calle Roselló 191, Barcelona)
Precio de la cena: 40.00€
Es necesario inscribirse antes del 15 de Mayo de 2010. Pueden hacerlo a través del correo:
relacionsinternacionals@convergencia.cat
O a través del teléfono: 93 236 31 00 – ext. 3454 (Sra. María Gargallo)
martes, 4 de mayo de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
Carlos A. Montaner responde a Silvio Rodríguez
Date: Wed, 31 Mar 2010 19:47:44 -0800
RESPUESTA A SILVIO RODRÍGUEZ
Carlos Alberto Montaner
El cantautor Silvio Rodríguez me ha hecho una pregunta públicamente. Se la voy a responder. Es un magnífico y admirado compositor al que debe tomársele en cuenta. Dice Silvio: “Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de la CIA hiciéramos una carta denuncia ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?”. La pregunta forma parte de lo que parece ser un poema o la letra de una canción inédita. El texto se titula "Preguntas de un trovador que sueña" y está disponible en un website llamado kaosenlared.net, vertedero ideológico en el que es posible leer elogios a los narcoterroristas de las FARC o a los asesinos de ETA, pero donde, de vez en cuando, aparecen críticas lúcidas a la dictadura cubana.
Por supuesto, Silvio: yo firmaría esa denuncia. La CIA, como todos los servicios de inteligencia, ha hecho cosas deplorables que merecen ser censuradas. Y las ha hecho el ejército norteamericano cuando maltrató cruelmente a los prisioneros. Y las sigue haciendo el Departamento de Justicia de Estados Unidos, y hasta la Corte Suprema, cuando priva a ciertos detenidos del amparo de la ley. Todo eso, incluida la pena de muerte, me parece abominable y contrario a un verdadero Estado de Derecho en el que se respeten las libertades individuales.
Ahora, Silvio, me toca preguntarte a ti: ¿firmarías una carta en la que se denunciaran los atropellos a los presos políticos cubanos y el acoso a las Damas de Blanco? Una carta en la que mostraríamos nuestro respeto por Orlando Zapata Tamayo, Guillermo Fariñas y todo aquel dispuesto a morir defendiendo su dignidad de ser humano. Una carta en la que solicitaríamos la condena a los policías responsables de la muerte de 41 infelices, la mayor parte niños y mujeres, que huían de Cuba en un barco en la madrugada del 13 de julio de 1994. Una carta en la que los cubanos les pediríamos perdón a los somalíes por la matanza de miles de personas llevada a cabo en 1977 y 78 por el ejército cubano en la Guerra de Ogadén, cuando Cuba se alió a la dictadura etíope. Una carta en la que se condenara la censura, el dogmatismo, el partido único, la persecución a las personas por tratar de defender sus ideas políticas, sus creencias religiosas, sus preferencias sexuales. Una carta en la que les dijéramos a los hermanos Castro que 51 años es un periodo demasiado prolongado para continuar imponiéndoles a los cubanos un sistema fallido y cruel en el que ya casi nadie cree, comenzando por ti, Silvio, y por tu talentoso hijo “Silvito”, músico, como tú, a quien apodan “el Libre” para diferenciarlos, porque Silvito ha decidido cantar y decir lo que piensa.
Voy a contestar por ti, Silvio: yo creo que la firmarías. Y creo que la firmaría el 90% de los cubanos, hartos ya de esa vieja dictadura de difuntos y flores. Y te diría más: es importante que todos los cubanos interesados en salvar el futuro (porque el pasado lo hemos hecho añicos irremediablemente), los de la oposición democrática y los reformistas del régimen, como es tu caso, se encuentren en un punto medio para buscar una salida a la trampa que nos van a legar los hermanos Castro cuando decidan morirse y nos dejen como herencia un manicomio empobrecido y sin ilusiones patrullado por una legión de policías corruptos.
Hace pocas fechas dijiste que a la palabra “revolución” hay que quitarle la “r” para comenzar a evolucionar. De acuerdo. ¿Cómo se hace ese prodigio? Se hace vaciando las cárceles de presos políticos, permitiendo la libre expresión de las ideas y la asociación espontánea y sin coacciones de las personas. No se trata de determinar ahora hacia dónde debe ir el país. Lo que se impone en este momento es abrir los cauces de participación para que los propios cubanos cambien todo lo que haya que cambiar y decidan democráticamente el rumbo que debe seguirse. Después, poco a poco, sin violencia, sin revanchas, pacíficamente, elección tras elección, las piezas irán cayendo en su lugar hasta que salgamos de la etapa actual y la sociedad, si así lo decide libremente, redefina el Estado y el perfil de la convivencia.
¿Hacemos esa carta juntos? Atrévete.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Gustavo Palacio Urrutia (Parte IV) - El Ecuador de Hoy
Gustavo Palacio Urrutia (Parte III) - El Ecuador de Hoy
Gustavo Palacio Urrutia (Parte II) - El Ecuador de Hoy
Gustavo Palacio Urrutia (Part. I) - El Ecuador de Hoy
Palabras del diplomático y economista ecuatoriano Gustavo Palacio Urrutia durante su conferencia "El Ecuador de Hoy" celebrada el 8 de diciembre de 2009 en el Bankers Club de Miami.
jueves, 24 de septiembre de 2009
LA NORIEGUIZACIÓN DE HUGO CHÁVEZ

Carlos Alberto Montaner
Comenzó la reacción del establishment norteamericano contra Hugo Chávez. Ya era hora. Hace casi 11 años que ese caballero anda haciendo fechorías por medio planeta. El pistoletazo de salida lo dio el pasado 8 de septiembre Robert Morgenthau, fiscal general de Manhattan, acaso el más poderoso del país. A sus casi noventa años, y a punto de jubilarse, aunque con su cabeza perfectamente alerta, Morgenthau eligió para hacer su denuncia al Brookings Institution de Washington, un influyente think-tank próximo al Partido Demócrata, de manera que sus revelaciones no pudieran ser ignoradas por la Casa Blanca y el Congreso, los dos poderes responsables de la seguridad nacional.
¿Qué dijo? Habló de los lazos de Venezuela e Irán y del desarrollo de armas nucleares entre los dos países con el objeto de amenazar a Estados Unidos, como sucedió con Cuba en 1962 durante la Crisis de los Misiles. Contó cómo el sistema bancario venezolano se había convertido en un lavadero de narcodólares y en un atajo para que Irán burlara las restricciones impuestas por Washington a las transacciones financieras iraníes. Destacó los lazos de Hugo Chávez con Hezbollá y Hamás, dos temibles organizaciones terroristas islámicas, y con las FARC colombianas. Dijo, en fin, muchas cosas, y todas eran terribles.
Las consecuencias de la charla de Morgenthau fueron inmediatas. Los tres grandes diarios nacionales de Estados Unidos –The New York Times, The Washignton Post y The Wall Street Journal— publicaron artículos y editoriales en total sintonía con las palabras del fiscal. La televisión, los habituales pundits y los blogs más influyentes se hicieron eco. Ya no hay ninguna persona intelectualmente solvente dentro de la estructura de poder de Estados Unidos que no admita que Venezuela, de la mano de Irán y de los terroristas islámicos, auxiliada por sus socios (Libia, Siria, Sudán, las FARC colombianas) se ha convertido en un peligro muy serio para la seguridad y la tranquilidad norteamericanas. Chávez, sencillamente, es un tenaz enemigo dedicado a perjudicar a los norteamericanos en todos los escenarios posibles, lo que no deja de ser una ironía, dado que Estados Unidos le compra a Venezuela el 80% del petróleo que ese país exporta.
Al memorial de agravios de Morgenthau se pueden agregar otras tres infamias mayores: Chávez ha montado una intriga con el gobierno francés, moviendo intereses económicos, para que el gobierno de Sarkozy extradite a Venezuela al terrorista Carlos Ilich Ramírez, el Chacal, preso en una cárcel francesa por sus incontables asesinatos. Simultáneamente, intenta liberar al terrorista Ahmad Vahidi, Ministro de Defensa de Irán, de la orden de captura que existe contra él por su presunta participación en el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires el 18 de julio de 1994, carnicería en la que murieron 85 personas y 300 quedaron heridas. Por último, la oposición venezolana ha denunciado que la supuesta fábrica iraní de bicicletas instalada en el estado de Cojedes es, en realidad, un centro de formación de terroristas a donde acuden miembros de las FARC colombianos a familiarizarse con explosivos semejantes a los que se utilizan en Irak y Afganistán.
Chávez se está convirtiendo en el Noriega del siglo XXI. Manuel Antonio de Noriega fue el narcodictador panameño, ex colaborador de la CIA, que estableció fuertes lazos con Cuba y con los narcotraficantes colombianos, alquilando el territorio nacional como pista intermedia para el envío de cocaína a Estados Unidos y el sistema bancario para lavar dólares, mientras imprudentemente acosaba y amenazaba a los militares norteamericanos que entonces ocupaban las bases situadas en la zona del Canal de Panamá. Tras muchas vacilaciones, y con una administración dividida sobre el tipo de respuesta que debía dar Estados Unidos, finalmente el presidente George Bush (padre) ordenó la invasión. Comenzó el 19 de diciembre y el día 20 ya había concluido exitosamente. Los gobiernos latinoamericanos protestaron sin energía: nadie quería colocarse junto a un narcodictador totalmente desacreditado. La inmensa mayoría de los panameños respaldó el hecho.
¿Se volverá a repetir esa vieja historia? Es difícil que suceda de la misma manera –invadir Venezuela no parece una opción inteligente ahora que estudian la retirada de Irak y, quizás, de Afganistán--, pero es probable que un sector importante del gobierno norteamericano ya le esté sugiriendo al presidente Obama que arbitre medios para desalojar del poder a este peligroso enemigo de la democracia norteamericana antes de que el tumor se vuelva canceroso. Por cierto, a George Bush tampoco lo hacía feliz la perspectiva de invadir Panamá. Fue una decisión muy incómoda que se volvió inevitable.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Hugo Chávez, el Gran Elector en el cono sur
Hugo Chávez se está convirtiendo en el gran elector de los países del cono sur. En la tradición religiosa católica, cuando se reunían los cardenales para elegir a un nuevo papa, quien realmente seleccionaba al nuevo pontífice era el Espíritu Santo que los inspiraba. Ellos emitían su voto, pero el gran elector era el Espíritu Santo. Hugo Chávez es el Espíritu Santo del ``socialismo del siglo XXI''. El elige a los papas.
Primero fueron las maletas llenas de dólares destinadas al inefable matrimonio Kirchner, inesperadamente descubiertas en un aeropuerto bonaerense por una funcionaria honorable que se negó a ocultar el delito. Ahora parece que el coronel venezolano quiere hacer elegir en Uruguay a su amigo el tupamaro José Mujica, candidato del Frente Amplio, mientras en Chile apuesta por el senador Marco Enríquez-Ominami, quien encabeza una fuerza de izquierda radical escapada de la Concertación que gobierna al país desde 1990, cuando Patricio Aylwin asumió la presidencia.
Esta vez los dólares chavistas no llegaron a Uruguay en burdos maletines sino disfrazados de un simple negocio. Algo habían aprendido del anterior escándalo. De acuerdo con la investigación llevada a cabo por el muy respetable semanario Búsqueda, la empresa Apliser S.A., fundada en enero de 2008, y cuyo primer presidente era un primo hermano de Lucía Topolansky, esposa de José Mujica, hizo imprimir en Uruguay 50,000 ejemplares de unos materiales relacionados con la topografía y catastro venezolanos, al costo de $6 por unidad, y los exportó a $498 a una oscura dependencia del Poder Popular para el Ambiente, un ministerio venezolano que es algo así como la Cueva de Alí Baba, lo que supuso un beneficio de 32 millones de dólares para los uruguayos. Por cada dólar invertido recibieron 83 de ganancia. Un negocio mejor y más seguro que vender cocaína. Era así, por cierto, como la URSS, por medio del KGB, financiaba los partidos comunistas europeos.
Naturalmente, la señora Topolansky ha negado con energía cualquier vínculo con esas trampas, mientras su esposo se mantiene relativamente silencioso, pero la investigación sigue su curso. Sin embargo, los expertos en las injerencias del chavismo en América Latina opinan que una suma de esa naturaleza, que requiere la aprobación de media docena de entidades oficiales, no es una simple estafa al golpeado patrimonio de los ciudadanos venezolanos perpetrada por unos uruguayos deseosos de ganar mucho dinero fácil y unos cómplices ``bolivarianos'' ladrones, sino una operación política de envergadura que inevitablemente necesitaba el visto bueno del coronel para poder ser perpetrada.
La injerencia chavista en Chile ha tomado otro curso: el señor Max Marambio, hoy un millonario chileno que fue colaborador de los servicios secretos cubanos durante su largo exilio en Cuba, muy cercano a Fidel Castro, quien luego le permitió amasar una enorme fortuna mediante negocios en dólares llevados a cabo en el apartheid turístico instalado en la isla. Marambio, quien afirma sin ningún recato que Cuba es una democracia, se ha convertido en el director político de la campaña de Marco Enríquez-Ominami y, presumiblemente, en su mayor financiero. Enríquez-Ominami (incorporó el apellido de su padrastro), es un joven senador socialista muy radical, hijo de Miguel Enríquez, un dirigente comunista del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), quien murió en un enfrentamiento a tiros con la policía en 1975, cuando Marco era un recién nacido. El joven candidato se propone: ``terminar con esta sociedad [la chilena] brutalmente clasista''. Tal vez lo logre.
En todo caso, Max Marambio, su hombre de confianza, no puede hacer otra cosa que lo que Cuba le exija, y no tiene otra lealtad que la que resulta de sus vínculos con Fidel y con el aparato policíaco cubano, como se comprobó en 1989, cuando sus íntimos amigos, los hermanos Tony y Patricio de la Guardia, coronel y general, respectivamente, veteranos en la lucha contra Pinochet, cayeron en desgracia, y él, Marambio, inmediatamente ratificó su subordinación a los cuerpos represivos de la isla y su apoyo incondicional a la dictadura. Tony fue fusilado y Patricio condenado a muchos años de cárcel, pero Marambio demostró que es un militante disciplinado y fiel a quienes lo hicieron muy rico.
Si Marco Enríquez-Ominami llegara a la presidencia del país con Max Marambio como su consejero áulico, será, sin duda, el triunfo del castro-chavismo en Chile, y el fin de las dos décadas de moderación y sentido común que, con diversos matices, han caracterizado a los cuatro gobiernos de la Concertación de centro izquierda que han ocupado el Palacio de la Moneda. El país volvería a la crispación de los años setenta y se perdería todo lo que tiene de notable y ejemplar el llamado ``modelo chileno'' para el resto de los latinoamericanos. Exactamente lo que desea que suceda el gran elector, enemigo a muerte de la dulce izquierda vegetariana chilena.
