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jueves, 11 de septiembre de 2014

Armando Valladares entrevistado por Patricia Poleo - La tortura a los presos políticos #Venezuela #Cuba

Barcelona/ Mambí en A/ Todo sobre sus 22 años de prisión injusta, las torturas a las que fue sometido bajo órdenes de Fidel Castro, su salida, cómo lleva su vida actualmente y la comparación con las torturas del régimen de Venezuela en la actualidad.

jueves, 30 de mayo de 2013

Arquidiócesis de La Habana y Castrismo sin Castro



Por Armando F. Valladares.

La arquidiócesis de La Habana, a través de su revista "Espacio Laical" (No. 230, mayo de 2013), asumió como pocas veces la defensa del régimen cubano y de su nefasto "modelo" comunista, en momentos en que el mundo oye horrorizado las denuncias que figuras, tanto cubanas como extranjeras, están haciendo en el exterior, consiguiendo romper el "bloqueo" de silencio sobre la trágica realidad cubana.

El reciente editorial de "Espacio Laical" coincide con el viaje al exterior de opositores cubanos que fueron perseguidos, amordazados y humillados durante décadas por el régimen comunista. La publicación de la arquidiócesis caricaturiza a los cubanos y extranjeros que están criticando a la dictadura alegando que ellos "insisten" en solicitar "a importantes centros de poder en el mundo" que "desestabilicen al gobierno cubano" y que tomen medidas que supuestamente, según "Espacio Laical", podrían "dañar fundamentalmente al pueblo de la isla".

En lo que dice respecto a los opositores cubanos, en sus recientes viajes por países de las Américas y Europa ellos simplemente describen de una manera clara y didáctica el panorama de injusticia, miseria y opresión que desde hace más de cincuenta años oprime a 11 millones de hermanos cubanos, ante los habitantes de los países visitados, incluyendo a autoridades, líderes y medios de prensa que quieran oírlos. No obstante, esa acción pacífica de quitar escamas de los ojos, sensibilizando a naciones enteras con relación al drama cubano, según "Espacio Laical" contribuiría a "dañar" a los cubanos de la isla.

Es increíble hasta dónde puede llegar la parcialidad de una publicación arquidiocesana. Exactamente lo contrario es lo verdadero. En efecto, las denuncias de esos opositores cubanos son un medio valiosísimo para hacer sentir a los carceleros que ya no tienen más impunidad, que están siendo observados por el mundo entero y, en consecuencia, es una manera de proteger a los cubanos esclavizados, no de dañarlos. La tergiversación procastrista demostrada por "Espacio Laical" difícilmente podría ser mayor.

Como si fuera poco, "Espacio Laical" llama a "cincelar el presente modelo social" (o sea, el modelo comunista de sociedad) para evitar que "otros" logren "imponer un nuevo modelo" y lleguen a "secuestrar" a Cuba. ¡Como si los cubanos, y los católicos en particular, no estuviesen secuestrados y amordazados por el régimen comunista desde hace más de cinco décadas! Palabras censurables, si hubieran sido publicadas por el periódico comunista "Granma". Palabras inimaginables si se considera que fueron publicadas en la propia revista de la arquidiócesis de La Habana.

Después de atacar de esa manera a los opositores y de defender el "modelo social" comunista, "Espacio Laical", con su procastrismo a ultranza, llega a justificar la represión estatal, calificándola eufemísticamente como meras "inflexibilidades" del régimen castrista. Y pasa a dar un consejo de amigo "al gobierno y al Partido Comunista", para eviten una "hipertrofia" de "rigideces" que puedan "precipitar al país hacia el abismo".

¿Cuál sería el "abismo" que "Espacio Laical" quiere evitar? La revista explica a continuación que la catástrofe que debe evitarse es lo "ocurrido en muchísimos países de Europa del Este"... O sea, el "abismo" temido por la revista arquidiocesana es ni más ni menos que la liberación de la isla del yugo comunista. Sería mucha ingenuidad pensar que el cardenal Jaime Ortega y Alamino, colaboracionista arzobispo de La Habana, no haya estado al par de ese nefasto editorial de "Espacio Laical" antes de ser publicado. Delante del creciente deterioro del régimen, desde la arquidiócesis de La Habana se le lanza un salvavidas. Y, en caso de naufragio, se tratará de salvar, en la medida de lo posible, los restos del nefasto "modelo social" cubano, promoviendo, directa o indirectamente, un castrismo sin Castro.

Según "Espacio Laical", "todo indica" que "la generalidad de los cubanos" no desea "un cambio al estilo del ocurrido en muchísimos países de Europa del Este". ¿En qué datos se basará "Espacio Laical" para hacer esa increíble afirmación de que los cubanos no anhelan el pronto y total naufragio del régimen comunista? Sería importante saberlo.

Es doloroso constatar finalmente que el editorial de la revista arquidiocesana omite la más mínima alusión a Dios, a los principios de la religión católica y a la vida sobrenatural. En ese sentido, el referido editorial es un ejemplo trágico de la destrucción espiritual lograda por el comunismo en ambientes católicos cubanos, en más de medio siglo de opresión.

En 1995 se entregó en la secretaría de Estado de la Santa Sede una histórica petición a Juan Pablo II, firmada por destacadas figuras del destierro cubano, titulada "Los cubanos desterrados apelan a Juan Pablo II: ¡Santidad, protegednos de la actuación del Cardenal Ortega!" (Diario Las Américas, Miami, 24 de octubre de 1995). En esa filial carta, se mostraba preocupación ante el colaboracionismo procomunista del cardenal Ortega y del episcopado cubano; se imploraba la intercesión del Pontífice para que a ese juego colaboracionista no se prestase en lo sucesivo ninguna autoridad eclesiástica; y se manifestaba la esperanza de que, por el contrario, esas autoridades pasasen a denunciar ante el mundo el drama de nuestros hermanos esclavizados, mostrando a los fieles católicos la necesidad de una cruzada de oraciones, sacrificios y enérgicas denuncias para la pronta liberación del pueblo cubano de las garras de ese régimen ateo y neopagano. 18 años después, en el comienzo del pontificado de Francisco, esa histórica petición cobra enorme actualidad.

Armando Valladares, escritor, pintor y poeta. Pasó 22 años en las cárceles políticas de Cuba. Es autor del best-seller "Contra toda esperanza", donde narra el horror de las prisiones castristas. Fue embajador de los Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU bajo las administraciones Reagan y Bush. Recibió la Medalla Presidencial del Ciudadano y el Superior Award del Departamento de Estado. Ha escrito numerosos artículos sobre la colaboración eclesiástica con el comunismo cubano y sobre la "ostpolitik" vaticana hacia Cuba.

lunes, 22 de abril de 2013

El Pontífice Francisco y el Test Cubano



Por Armando F. Valladares.

Francisco, el primer pontífice latinoamericano, en su reciente discurso al cuerpo diplomático destacó la pobreza física y la pobreza espiritual como dos grandes males del siglo XXI, y se compadeció del "sufrimiento" que afrontan sus víctimas.

Al leer ese discurso papal sobre el flagelo de la pobreza, no pude dejar de recordar a mis hermanos cubanos, pobres entre los más pobres latinoamericanos y caribeños, víctimas de más de 50 años de comunismo. Evoqué tantos lances lamentables de la diplomacia vaticana hacia Cuba comunista en las últimas décadas, que de una u otra manera favorecieron la continuidad de la dictadura cubana. Y me pregunté con legítima expectativa, en cuanto católico cubano, cuál será durante este nuevo pontificado la orientación de la diplomacia vaticana hacia la pobre Cuba, la otrora "perla de las Antillas". Hasta el momento, no son muchos los elementos de que se disponen como para levantar una hipótesis sobre lo que podría ocurrir. Se trata sin duda del test cubano.

La expectativa y hasta la ansiedad de los cubanos sobre los rumbos de la diplomacia vaticana hacia Cuba comunista se justifica, porque el drama de la isla-cárcel ya se prolonga durante demasiado tiempo. Después del viaje de Juan Pablo a Cuba, en 1997, el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, publicó el libro "Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro" (Ed. Ciudad Argentina, Buenos Aires, 1998), una edición al parecer agotada, pero que en eventual reedición podrá dar luz sobre el pensamiento de Francisco sobre el problema cubano.

Diversos comentaristas han recordado el papel del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Bergoglio, como presidente de la comisión de redacción del documento de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM), cuyos miembros se reunieron en el Santuario Nuestra Señora Aparecida, Brasil, el 13 de mayo de 2007. Francisco habría obsequiado dicho documento a mandatarios recientemente recibidos en audiencia por el nuevo pontífice, como fue el caso de la presidenta argentina.

En mayo de 2007, antes de esa reunión del CELAM, tuve la oportunidad de enviar un público mensaje a los miembros de ese organismo, difundido por la prensa y en las redes sociales; y entregado en manos a buena parte de los altos eclesiásticos participantes y a sus asesores, en el propio local del evento, en Aparecida. En dicho mensaje, expresaba "mi angustiada interrogación, en cuanto católico cubano y ex preso político en las cárceles comunistas durante 22 años, respecto de si esta reunión del CELAM abordará el drama de los católicos cubanos o si, una vez más, optará por el silencio". También constataba que "el sufrimiento espiritual del rebaño católico cubano en relación a la actitud complaciente de los pastores ante los lobos rojos es dilacerante". Y recordaba que durante la reunión del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC), el entonces arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Pedro Meurice, reconoció que en un comienzo los fieles católicos cubanos consideraban a los eclesiásticos de ese país como miembros de "una Iglesia de mártires", pero que después, por esa actitud colaboracionista con la dictadura castrista, "dicen que somos una Iglesia de traidores". Un resumen de ese mensaje a los participantes del CELAM fue divulgado por la Agencia Católica de Informaciones (ACI) ("Ex preso político pide que drama cubano no pase desapercibido en 5a Conferencia", ACI, Mayo 06, 2007).

Lamentablemente, en esa oportunidad, el silencio del CELAM sobre el drama cubano fue total.

Dos meses después, los directivos del CELAM partieron hacia La Habana, para participar en la 31a. asamblea ordinaria de la entidad eclesiástica. Se presentaba otra oportunidad inmejorable para que el CELAM rompiese con el muro de silencio, de indiferencia y de vergüenza que asfixia a mis hermanos cubanos, pobres entre los más pobres, huérfanos espirituales entre los más huérfanos, que sufren en la isla-cárcel del Caribe.

Antes de comenzar el encuentro eclesiástico en La Habana, autoridades del CELAM habían recibido conmovedoras cartas, así como pedidos de ayuda de parte de fieles católicos, de madres y esposas de presos políticos, sobre las generalizadas violaciones de derechos humanos y religiosos de los habitantes de la isla-cárcel. Después del encuentro eclesiástico, hubo inclusive una reunión de dos horas y media entre representantes del CELAM y representantes de la dictadura cubana. No obstante, monseñor Emilio Aranguren, obispo de la diócesis cubana de Holguín, se apresuró a aclarar que en esa reunión simplemente "ninguno de esos temas se puso sobre la mesa", porque se habría conversado únicamente "sobre los temas que eran verdaderamente importantes para los obispos presentes".

En el infierno cubano, la asfixia y el exterminio espiritual y físico del pobre rebaño al parecer no era un tema suficientemente importante. El buen pastor está dispuesto a dar la vida por sus ovejas (cf. S. Juan, 10,10). ¿Qué decir de aquellos pastores que dejan a sus ovejas a merced del lobo, pareciendo ignorar el drama de los fieles católicos cubanos, pobres entre los más pobres, física y espiritualmente?

En la "ostpolitik" eclesiástica hacia Cuba, hasta el momento han sido varios los actores. Entre ellos, la secretaría de Estado de la Santa Sede; obispos católicos cubanos; cardenales y obispos católicos estadounidenses; y cardenales y obispos católicos latinoamericanos. Al tema he dedicado decenas de respetuosos y sinceros artículos, durante los últimos años.

En esta ocasión, evoco esos dolorosos hechos eclesiásticos en la angustiada, expectante y filial perspectiva de saber cómo será la orientación de la diplomacia de la Santa Sede, durante el pontificado de Francisco con relación a Cuba. Se trata del test cubano. La actual coyuntura de la Iglesia, interna y externa, tal vez sea una de las más dramáticas de su Historia. Que en relación al futuro de la isla, la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, ilumine la mente, las decisiones y los pasos de los actuales y más importantes protagonistas, especialmente, del nuevo pontífice.

jueves, 3 de mayo de 2012

Estados Unidos-Cuba: obispos pro-muerte, cardenal-agente y autodemolición



Foto: El Papa Benedicto XVI se reune con Fidel Castro, estrecha su manchada diestra y le da su bendición, al tiempo que rehusa reunirse con las sufridas y reprimidas Damas de Blanco.

Por Armando F. Valladares.

1. La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos está presionando al gobierno estadounidense para que éste efectúe la “completa abolición” del embargo comercial y “elimine sistemáticamente” todas las restricciones actualmente existentes contra Cuba comunista. Los obispos alegan que con esos pasos unilaterales se beneficiaría sobre todo a los cubanos más “simples” y a los más “marginalizados”, se abriría el camino para una "mayor libertad", inclusive religiosa, y se contribuiría a mejorar la situación de los "derechos humanos". Es lo que se afirma en una carta firmada por monseñor Richard E. Pates, presidente del Comité de Justicia Internacional y Paz de la Conferencia de Obispos Estadounidenses, en nombre de sus pares, dirigida a la secretaria de Estado, Sra. Hillary Clinton.

2. Los obispos católicos exigen que se restablezcan las relaciones diplomáticas con el régimen comunista de La Habana, sin ponerle a éste absolutamente ninguna condición. Negocio redondo. El régimen saldría enteramente ileso; tendría todo para ganar, nada para perder. Sería una fiesta para los carceleros de La Habana. Por el contrario, en la hora de las condiciones, los obispos se vuelven de una manera implacable contra el gobierno estadounidense y ponen la capitulación diplomática como una condición indispensable para promover las libertades y los derechos humanos en la isla.

Siguiendo el sui generis raciocinio episcopal, si los Estados Unidos no ceden total e incondicionalmente, entonces sería el gobierno estadounidense, y no el régimen castrista, el gran responsable por la continuidad de la opresión y del sufrimiento en Cuba. Se contribuye de esa manera a sacarle el merecido fardo al régimen comunista por la falta total de esas libertades y a colocarlo completamente en las espaldas del gobierno estadounidense.

3. Los obispos católicos tratan así de transformar lo negro en blanco, y lo blanco en negro. Confunden efecto con causa. Parecen desconocer que el “embargo externo” estadounidense es un efecto, que puede ser discutible, de la indiscutible causa profunda de la tragedia cubana, que es el “embargo interno” que mantiene el régimen comunista desde hace 53 largos años contra los fieles católicos cubanos y contra 11 millones de cubanos de la isla.

Al gobierno estadounidense los obispos le exigen levantar totalmente el embargo externo, y le recriminan sus alegados "efectos dañinos". Al régimen cubano no se le pide en contrapartida absolutamente ninguna “abolición” y ninguna “eliminación” del andamiaje constitucional, jurídico y policial que asfixia a los habitantes de la isla-cárcel, un andamiaje, ese sí, intrínsecamente "dañino".

4. La omisión no podía ser más flagrante y el episcopado católico de los Estados Unidos manifiesta de esa manera una increíble condescendencia con el régimen cubano, violador sistemático de todos y cada uno de los derechos de Dios y de los hombres.

Los obispos católicos estadounidenses, que en su país se han manifestado tantas veces contra el aborto, en una clara actitud "pro-vida", con relación al pueblo cubano indefenso pasan a actuar como activos embajadores "ad hoc" del régimen opresor y, por lo tanto, se colocan en una nítida actitud "pro-muerte" y, por lo tanto, "pro-castrista".

5. Casi al mismo tiempo, pocos días después del lamentable documento de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, el cardenal de La Habana, monseñor Jaime Ortega, pronunció una conferencia en la Universidad de Harvard, en la cual acusó de “antiguos delincuentes comunes”, de “gente sin nivel cultural”, e inclusive “algunos con trastornos psicológicos” a 13 cubanos que días antes de la llegada de Benedicto XVI a Cuba ocuparon la Basílica Menor de la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad, en La Habana. El cardenal acudió a la policía política para desalojarlos. En Harvard juró que “no fueron sacados a la fuerza”, cuando en realidad fueron reducidos por fuerzas especiales del régimen comunistas a golpes y patadas. Y remató diciendo que la ocupación de esa iglesia fue “fraguada en Miami”, en un increíble y gratuito ataque al destierro cubano.

El cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino, arzobispo de La Habana, en realidad dijo en Harvard algo que un adiestrado y sumiso agente del régimen hubiera dicho. ¿Dónde están las pruebas del cardenal Ortega para tan graves acusaciones contra indefensos opositores cubanos y contra el destierro de Miami? ¿Cuál es la fuente de esas pruebas? Y sobre todo, ¿cuál sería el "crimen"? ¿El hecho de ser opositores al régimen comunista, en defensa de la fe, de los derechos de Dios y de los derechos de los cubanos? Hemos llegado a una situación asombrosa e inimaginable en materia de servilismo eclesiástico y de cooperación con el régimen comunista.

6. Como si lo anterior fuera poco, existe algo más grave y más perturbador del punto de vista de los fieles católicos y de la propia perseverancia en la fe. A los ojos de la opinión pública, los obispos "pro-muerte" y un cardenal que objetivamente actúa como si fuera un "agente" del régimen, con sus conductas inexplicables, no parecen sino seguir las orientaciones de S.S. Benedicto XVI y de los más altos personeros de la secretaría de Estado del Vaticano quienes antes, durante y después del reciente viaje papal a Cuba solicitaron el levantamiento del embargo comercial estadounidense. Sí, es lo más grave y lo más perturbador porque los más altos Pastores de la Iglesia católica, a los ojos del rebaño pasan a ser vistos como la punta de lanza diplomática más eficaz para salvar del derrumbe al régimen castrista, a cualquier costo. Aún resuena la advertencia del fallecido arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Pedro Meurice, realizada en 1986: "Nos consideraban una Iglesia de mártires y ahora algunos dicen que somos una Iglesia de traidores".

7. Esa situación, y otras similares por las que atraviesa la historia de la Iglesia cubana desde hace décadas, de colaboracionismo con el régimen castrista, parecieran ilustrar palabras de Paulo VI sobre la autodemolición y el humo de Satanás en la Iglesia.

8. Hace años, en un simposio donde se recordaron los peores crímenes comunistas, oí el dramático caso de un sacerdote de un pueblito del Este europeo, tenido como respetable por todos sus fieles, quien un día, durante una Misa, dijo que en realidad él no creía en la Iglesia, que había perdido la fe y que había adherido a la siniestra “fe” comunista. Comenzó a sacarse sus paramentos, pieza sagrada por pieza sagrada, dejándolas una por una encima del altar, hasta quedarse en ropas civiles. Sus feligreses, atónitos, muchos de ellos llorando desconsolados, de repente se pusieron de pie y comenzaron a rezar y cantar el Credo. Creían y esperaban ellos, según el consejo de San Pablo, contra toda esperanza.

9. Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, fortifique hasta un grado heroico la fe del rebaño cubano, dentro y fuera de Cuba. Y que a todos nos dé fuerzas para que, pese a tantas pruebas espirituales causadas por actitudes desconcertantes de tan altos eclesiásticos, continuemos rezando el Credo y esperando contra toda esperanza, con la certeza de que las puertas del infierno no prevalecerán.

Armando Valladares, escritor, pintor y poeta. Pasó 22 años en las cárceles políticas de Cuba. Es autor del best-seller "Contra toda esperanza", donde narra el horror de las prisiones castristas. Fue embajador de los Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU bajo las administraciones Reagan y Bush. Recibió la Medalla Presidencial del Ciudadano y el Superior Award del Departamento de Estado. Ha escrito numerosos artículos sobre la colaboración eclesiástica con el comunismo cubano y sobre la "ostpolitik" vaticana hacia Cuba.

jueves, 9 de febrero de 2012

CUBA - BRASIL: YOANI, COMPASIÓN Y PILATOS


Por Armando Valladares.
Miami (FL), 05 de febrero de 2012, 03:10 PM

Desde el punto de vista de los derechos humanos, el viaje a Cuba de la presidenta del Brasil, Sra. Dilma Rousseff, constituyó un desastre inimaginable para el pueblo cubano y para sus esperanzas de libertad.

En ese sentido, el referido viaje presidencial podrá ser inscrito en el libro negro de las vergüenzas de nuestro tiempo y de nuestro continente. Con su silencio total sobre la violación sistemática de los derechos de Dios y de los hombres en la isla-cárcel desde hace más de cincuenta años, la presidenta de la mayor potencia de América Latina y una de las mayores potencias del mundo dio implícitamente luz verde para que el régimen continúe persiguiendo impunemente a los opositores, matándolos de sed en las prisiones, reprimiendo a las Damas de Blanco y manteniendo prisioneros, sin poder salir y entrar libremente a 11 millones de cubanos.

También en ese sentido, la Sra. Rousseff, una ex guerrillera que nunca se arrepintió públicamente de su pasado, se transformó a partir de su reciente viaje a La Habana en corresponsable por los atropellos y crímenes que cometa en adelante el régimen comunista, alentado en sus salvajerías por tan gigantesco aval recibido.

Pocos días antes de la llegada de la presidenta Rousseff a la isla-cárcel, el régimen comunista había dejado morir de sed y de falta de atención médica al joven opositor Wilman Villar Mendoza, de 31 años, padre de las niñas Geormaris y Wilmari, de 7 y 5 años. Fue una muerte cruel que su esposa, Maritza Pelegrino, miembro de las Damas de Blanco, que en estos momentos está siendo cobardemente perseguida y hostilizada por la policía política cubana, calificó sin ambigüedades como un "asesinato".

En 2010, su antecesor en el cargo, el Sr. Lula da Silva, al llegar a La Habana se había deparado con la muerte, también por sed y por falta de asistencia médica de otro preso político, Orlando Zapata Tamayo. Lula lo calificó como un "simple delincuente", provocando consternación en el pueblo brasileño, en el pueblo cubano y en los defensores de la libertad en el mundo entero.

Dilma Rousseff, en cambio, simplemente ignoró la muerte de Wilman, como si nada hubiera pasado. Y las fotos oficiales difundidas por la Presidencia del Brasil la muestran con sonrisas generosas y susurros al oído del dictador Raúl Castro, tapándose la boca para que nadie le pudiera leer los labios. Una de las afirmaciones que pudieron oírse, según el sitio web Globo.com, fue la de que se entrevistaría "con mucho orgullo" con el sanguinario Fidel Castro.

Algunos pensaban que el actual dictador Raúl Castro retribuiría tan abundante apoyo de la presidenta brasileña otorgando la visa de salida a la joven bloguera Yoani Sánchez, para visitar el Brasil en febrero. Con ello, ayudaría a lavar un poco el rostro de la Sra. Rousseff, señalizando al menos un resultado humanitario concreto a cambio de tantas gentilezas y sonrisas presidenciales a los carceleros de Cuba. Aunque fuera una contrapartida efímera, serviría publicitariamente para atenuar el bochorno de su conducta complaciente en La Habana.

Los que así pensaron y esperaron, se engañaron.

El dictador Raúl Castro retribuyó con una bofetada a todas las generosas dádivas de la presidenta Rousseff, negando la visa a la joven periodista Yoani sin molestarse en dar explicaciones. Y colocó así en la picota a la mandataria brasileña, dejándola a merced de justificadas críticas que se levantan en su país.

Escribo este artículo pensando en el noble pueblo brasileño que se destaca en el mundo entero, entre tantos atributos, por su espíritu de compasión cristiana.

Jamás los cubanos podremos olvidar, con enorme gratitud, que hace 10 años ese generoso pueblo brasileño tomó como propia la causa de dos niñas cubanas, Sandra Becerra Jova y Anabel Soneira Antigua, secuestradas por el régimen de La Habana, que no permitía la salida de ambas para reunirse con sus padres, profesionales cubanos que habían optado por residir en el Brasil, un país de libertad. El drama familiar de esas dos niñas conmovió de tal manera al pueblo brasileño, y sensibilizó de tal manera a los medios de comunicación, que el régimen cubano tuvo que autorizar la salida de ambas para reunirse con sus padres en el Brasil. Fue un hecho tal vez inédito; y los brasileños lo consiguieron, con esa peculiar, única e intraducible manera de solucionar los problemas con creatividad, llamada "jeitinho".

Diez años después, quién sabe si ese mismo pueblo brasileño pudiera de alguna forma exteriorizar nuevamente sus sentimientos de solidaridad con el hermano pueblo cubano, que gime en una isla-cárcel desde hace 50 años, y que ha quedado tremendamente angustiado por el espaldarazo de la presidenta brasileña a sus carceleros, de manera que la joven Yoani pueda visitar cuanto antes el Brasil. Y si así lo desea, que ella esté en condiciones de permanecer en Brasil el tiempo que sea necesario, sin ver coartado su derecho de opinión. Podrá titilar entonces una luz de esperanza en los corazones de 11 millones de cubanos prisioneros, incluyendo a tantas y tantas Yoanis, Sandras y Anabeles.

Según versión recibida de Cuba por mi compañero de presidio y hoy brillante periodista, Carlos Alberto Montaner, Geormaris y Wilmari, las dos hijitas del preso político asesinado pocos días antes de la llegada de la presidenta Dilma, no entienden lo que ha pasado con su querido papi. Como la familia tiene influencia cristiana, la madre les ha explicado que el papi se ha ido al Cielo. "¿Y dónde está el Cielo, mami?", preguntaron. "Muy lejos de Cuba. Muy lejos", les respondió la joven viuda.

Es a los artífices, propulsores y mantenedores del Infierno cubano, tan, pero tan lejos del Cielo, a quienes favorece en primer lugar el silencio de la presidenta Dilma, un silencio propio del espíritu de Poncio Pilatos.

Hace unos años, el entonces presidente Lula, en una entrevista con el periodista Boris Casoy, me acusó de "picareta" (embustero) porque escribí que él estaba dando su apoyo al "eje del mal" castrista. Hoy, la presidenta Dilma, objetivamente, por acción u omisión, pasó a liderar en el continente un "eje del silencio" sin el cual el "eje del mal" que asfixia a mi querida Patria cubana no podría sobrevivir. Señalo una vez más que considero a la presidente Dilma corresponsable por lo que pase en materia de violación de derechos con 11 millones de mis hermanos que gimen en la isla-cárcel, a partir de su viaje a La Habana.

*Armando Valladares, escritor, pintor y poeta. Pasó 22 años en las cárceles políticas de Cuba. Es autor del best-seller "Contra toda esperanza", donde narra el horror de las prisiones castristas. Fue embajador de los Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU bajo las administraciones Reagan y Bush. Recibió la Medalla Presidencial del Ciudadano y el Superior Award del Departamento de Estado. Ha escrito numerosos artículos sobre la colaboración eclesiástica con el comunismo cubano y sobre la "ostpolitik" vaticana hacia Cuba.

lunes, 30 de enero de 2012

CUBA: WILMAN VILLAR, INFIERNO CUBANO Y SILENCIO VATICANO




Por Armando F. Valladares.

El 19 de enero del presente año, a dos meses del viaje de S.S. Benedicto XVI a la isla-cárcel de Cuba, y 24 horas antes de la llegada de una delegación vaticana de alto nivel para ultimar detalles de la visita papal, a la manera de una macabra carcajada el régimen dejaba morir al joven preso político cubano Wilman Villar Mendoza, padre de las niñas Geormaris y Wilmari, de 7 y 5 años. Una muerte cruel que su esposa, Maritza Pelegrino, no dudó en calificar como un "asesinato".

Wilman había sido condenado a prisión el 24 de noviembre de 2011 y en un acto de desesperación decidió protestar delante del mundo con lo único que creyó tener a mano contra su injusta condena y, sobre todo, contra la situación de esclavitud en que yace su querido pueblo cubano. Comenzó así una huelga de hambre que no tenía como objetivo atentar contra su propia vida, sino de usarla, colocándola en serio riesgo, como el único medio de protesta que consiguió vislumbrar en su extremo abandono y aflicción en el fondo de las mazmorras castristas. A toda costa, con promesas mentirosas de liberación, intentaron hacer que renegase de sus ideas en favor de una Cuba libre, digna y próspera.

Lo aislaron desnudo en una húmeda y fría celda de castigo, donde contrajo neumonía. Le negaron la debida atención médica y le cortaron contra su voluntad la ingestión de agua, como ya habían hecho en 1972 con el también preso político y dirigente estudiantil Pedro Luis Boitel, por órdenes del propio Fidel Castro, así como recientemente hicieron en 2010 con Orlando Zapata Tamayo. Percibiendo los verdugos que no podían quebrar la resistencia de Wilman, el régimen castrista no solamente lo dejó morir sino que aceleró su muerte con la falta de atención médica adecuada, como lo hizo con Boitel y Orlando; y como el año pasado dejó morir en un hospital a Laura Pollán, fundadora de las Damas de Blanco.

En Cuba, las Damas de Blanco, a las cuales pertenece la viuda de Wilman y figuras opositoras de la estatura de Martha Beatriz Roque Cabello, fueron las primeras en denunciar al mundo la arbitraria prisión de Wilman, el 24 de noviembre.

Fueron también ellas las primeras en condenar la actitud criminal del régimen comunista, consumada el 19 de enero. En esto, se vieron secundadas por los gobiernos de España, Estados Unidos y Chile; y respaldadas por una emocionante solidaridad de cubanos de la isla, de desterrados y de amantes de la dignidad humana, de la libertad y del derecho en el mundo entero.

En sentido contrario, los silencios más clamorosos, que me conste, han sido los de la Secretaría de Estado de la Santa Sede; del Cardenal de La Habana, Jaime Lucas Ortega y Alamino; y de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

El desesperado caso del joven Wilman era de público conocimiento desde hacía casi dos meses. Dos meses es mucho tiempo para aquellos Pastores que debían hablar; interceder por su libertad; darle asistencia espiritual en la cárcel, inclusive para advertir con caridad que la Iglesia se opone a las huelgas de hambre, así como, presentar los motivos para esa oposición; exigir una asistencia médica adecuada; y dejar claro a los carceleros que ya no podían actuar impunemente. Pero hasta hoy, que me conste, permanecieron en un inexplicable silencio.

¿Será que no conocen o son indiferentes al oprobio e injusticia de que son víctimas los presos políticos en Cuba? ¿Será que no saben o son indiferentes a la violación institucionalizada de todos y de cada uno de los Mandamientos de la Ley de Dios? ¿No oyen estos gritos de desesperación y de angustia que brotan de las cárceles cubanas? ¿Nada les dice ese drama inimaginable, y no les sugiere otra actitud fuera de este pesado silencio?

A través de conocidos motores de búsqueda de Internet, intenté localizar, de parte de alguna autoridad eclesiástica vaticana o cubana, siquiera una declaración de consuelo cristiano para la familia del preso político; o la narración de eventuales tratativas ante los carceleros; o una oración pidiendo misericordia divina para Wilman y aliento para el esclavizado pueblo cubano. Pero nada de eso encontré hasta este momento. También infructuosamente, intenté hallar al menos una referencia noticiosa a la muerte de Wilman en el Osservatore Romano, en la Radio Vaticano, en las dos mayores agencias católicas, Zenit y ACI, en el sitio web de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, y en los sitios web Espacio Laical y Palabra Nueva, de la Arquidiócesis de La Habana. Cuánto desearía ser desmentido por los hechos.
Ese silencio de Pastores llamados a dar la vida por sus ovejas, produce tanto o más sufrimiento que el propio asesinato de un joven miembro del rebaño.

Silencio más pesado por el hecho de que ha sido clamorosa la insistencia pública de S.S. Benedicto XVI y de la Santa Sede alegando la defensa de los derechos de la persona humana.
Silencio enigmático y desconcertante de la diplomacia vaticana una de cuyas raíces históricas parece estar, según destacados analistas, en el propio silencio del Concilio Vaticano II con relación al comunismo, lo cual hizo que los Lobos se sintieran en total libertad para diezmar al Rebaño en Cuba, en los países del Este europeo, en Rusia, China, Vietnam, etc.

El régimen castrista, al parecer tan seguro de su impunidad, ni siquiera se tomó el trabajo de fusilar a Wilman, a Boitel y a Orlando. Los dejó morir de una manera como no se deja morir siquiera a alimañas salvajes.

El desamparo en que han quedado su joven viuda y sus dos niñas enfermas, una de ellas epiléptica y la otra con serios problemas respiratorios, es un reflejo dilacerante del actual drama del pueblo cubano. Según versión recibida de Cuba por mi compañero de presidio y hoy brillante periodista, Carlos Alberto Montaner, las dos niñas no entienden lo que ha pasado con su querido papi. Como la familia tiene influencia cristiana, la madre les ha explicado que el papi se ha ido al Cielo. "¿Y dónde está el Cielo, mami?", preguntaron. "Muy lejos de Cuba. Muy lejos", les respondió la joven viuda.
Es a los artífices, propulsores y mantenedores del Infierno cubano, tan, pero tan lejos del Cielo, a quienes favorece en primer lugar el silencio vaticano.

Sobre el viaje papal a la isla-cárcel, el 1º de enero de 2011 di a conocer el artículo "El viaje de Benedicto XVI a Cuba: esperanzas y preocupaciones", publicado por el Diario Las Américas de Miami, el 3 de enero de 2011, y difundido por centenas de blogs, sitios web y redes sociales de cubanos desterrados y defensores de la libertad en el mundo entero.

*Armando Valladares, escritor, pintor y poeta. Pasó 22 años en las cárceles políticas de Cuba. Es autor del best-seller "Contra toda esperanza", donde narra el horror de las prisiones castristas. Fue embajador de los Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU bajo las administraciones Reagan y Bush. Recibió la Medalla Presidencial del Ciudadano y el Superior Award del Departamento de Estado. Ha escrito numerosos artículos sobre la colaboración eclesiástica con el comunismo cubano y sobre la "ostpolitik" vaticana hacia Cuba.